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sábado, 8 de agosto de 2020

Ramon Valdes

Ramón Valdés: La hija de Don Ramón compartió una fotografía nunca ...


Ramón Valdés Castillo9 de agosto de 1988, Ciudad de México, México es sin duda uno de los actores y comediantes más queridos y recordados de la televisión, pues con sus múltiples personajes que interpretó a lo largo de su carrera artística logró ganarse el cariño de la gente que lo seguía siempre en sus apariciones. Uno de sus personajes más emblemáticos y donde alcanzó su mayor popularidad fue el que interpreto gracias a la oportunidad que le brindó Roberto Gomez Bolaños, en el "Chavo del 8", donde personificó a “Don Ramon” un hombre que según decían se parecía mucho a su personalidad de holgazán, flojo, con carácter fuerte, pero de gran ternura y buen corazón.

Este muy querido actor nació el 2 de septiembre de 1923 en México, sus padres fueron Rafael Valdés Gómez y Guadalupe Castillo, con los que vivió una infancia tranquila, sin estar rodeado de muchos lujos pues eran una familia humilde y numerosa, tuvo varios  hermanos, Germán Valdés  "Tin Tan",  Manuel "El Loco" ValdésAntonio Valdés "El Ratón Valdés", Guadalupe, Angela, Cristóbal, Antonio y Armando con quienes desde niños compartió el amor por el arte y la actuación, a Ramon lo llamaban “El moncho”.

En su juventud, Ramón Valdés, se ganaba la vida en múltiples actividades y oficios que le aparecieran al momento, por lo que por su inestabilidad en algunas oportunidades afrontaba problemas económicos. A la par comenzó su carrera artística gracias al apoyo de su hermano Germán, "Tin Tan", quien lo llevaba para que actuara junto a él en diferentes proyectos, por lo que participó de más de 50 películas de la época de oro del cine mexicano, donde no se hizo muy conocido, ni tuvo mucho éxito, en esos años aun no imaginaba el éxito que tendría.

Años después en 1968 Ramón Valdés conoció a Roberto Gomez Bolaños, gracias al programa Sábados de la Fortuna, al ver su talento el popular “Chespirito” hizo que Ramón formara  parte del elenco de comediantes para su nuevo proyecto televisivo llamado  Los Supergenios de la mesa cuadrada, donde actuó junto a María Antonieta de las Nieves y Rubén Aguirre. Luego el programa cambio de nombre a “Chespirito”, tuvo tanto éxito que estuvo muchos años en la televisión. Luego vendría “El chapulín colorado” y  la bomba televisiva “El chavo del 8” en 1971, donde interpretaría a Don Ramón, logrando con esta serie el éxito y reconocimiento que jamás había experimentado.

Según rumores, las diferencias personales entre los integrantes del elenco y los desacuerdos en los salarios hicieron que Ramon Valdés, renunciara a “El chavo del 8” en 1979. Luego en 1981 regresó a actuar en “Chespirito” volviendo a interpretar sus antiguos personajes hasta el año 1981. Después volvería  a probar suerte en la televisión junto a  Carlos Villagrán en el programa "Federrico" y en “Ah que Kiko”, programas que no tuvieron el éxito esperado.

La salud de Ramon Valdez comenzaría a deteriorarse producto de su adicción al tabaco, que le produjo cáncer al estomago, aun así se siguió realizando sus giras por varios países con su circo hasta que ya no pudo más y regreso a su país. Después de estar varios días agonizante por los fuertes dolores que sentía, falleció el 9 de agosto de 1988, dejando su legado artístico para mucha gente que aún en la actualidad lo quieren y los siguen.

viernes, 7 de agosto de 2020

William Makepeace Thackeray

William Makepeace Thackeray | Breguet


William Makepeace Thackeray nació el 18 de julio de 1811 en Calcuta, India. Su padre, Richmond Thackeray, era secretario de la junta de ingresos de la British East India Company. Su madre, Anne Becher, lo envió a Inglaterra para su educación cuando su padre murió en 1815. Finalmente asistió a la Escuela Charterhouse, que aborrecía y luego parodiaba como "Matadero" en sus ficciones. Fue aquí donde apareció su primer escrito, en las publicaciones The Snob y The Gownsman. Su matriculación en el Trinity College se retrasó por una enfermedad y luego lo dejó en 1830.


Durante los siguientes seis años, Thackeray llevó una vida dispersa e irresponsable. Viajó por toda Europa y conoció a Goethe en Weimar. Cuando regresó a Inglaterra comenzó a estudiar derecho, pero pronto abandonó este campo. Thackeray perdió gran parte de su fortuna en el juego y las inversiones fallidas como resultado del colapso de dos bancos indios. También intentó seguir una carrera artística, pero nuevamente abandonó el tema cuando no encontró un éxito inmediato. Finalmente, hizo dos intentos de fundar periódicos, pero ambos resultaron en un fracaso.

William se casó con Isabella Shawe, hija del coronel Matthew Shawe, un oficial británico que sirvió con distinción en la India. Tres hijas nacieron del matrimonio, Anne, Harriet y Jane, que murieron de niñas. La tragedia golpeó su vida personal durante este período cuando su esposa se hundió en una profunda depresión después del nacimiento y la muerte rápida de esta tercera hija. Nunca se recuperaría por completo y permanecería confinada en una casa cerca de París.

Para mantener a su familia, Thackeray recurrió al periodismo. El período de diez años desde 1837 hasta 1847 fue uno de los más productivos y lo vio publicado en varias revistas sobre temas que iban desde la crítica literaria y artística hasta los comentarios políticos y sociales. Comenzó a ganar cierta notoriedad cuando publicó dos libros de viajes y The Book of Snobs, que apareció en la recién creada revista Punch como "The Snob Papers" (1846-47).

Después de años de intentos, su fama finalmente quedó establecida cuando la novela Vanity Fair apareció por primera vez en entregas en serie a partir de enero de 1847. Tras el éxito de Vanity Fair, siguieron varias novelas exitosas, incluidas PendennisThe Newcomes y The History of Henry EsmondThackeray fue muy buscado como profesor en los EE. UU. y en Inglaterra, y fue aclamado como un igual a Charles Dickens. Tal vez sintiéndose demasiado confiado, William se postuló para el Parlamento pero se quedó corto por solo 33 votos. Continuó publicando en revistas y se convirtió en editor de la revista Cornhill en 1860.

Durante la década de 1850, la salud de William Thackeray comenzó a deteriorarse, exacerbada por sus excesos al comer y beber alcohol. El 23 de diciembre de 1863, sufrió un derrame cerebral grave y murió en su casa. Varios miles de dolientes asistieron a su funeral y fue enterrado en el cementerio verde de Kensal. Marochetti esculpió un busto conmemorativo que todavía se exhibe en la Abadía de Westminster.


Martha Tabram es asesinada, presuntamente, por Jack el Destripador

efeméride


El 7 de agosto de 1888, alrededor de las 5 de la mañana, el trabajador John Saunders Reeves se disponía a abandonar el edificio George Yard donde residía cuando se encontró el cadáver de Martha Tabram brutalmente asesinada al pie de la escalera y sobre un charco de sangre.

Martha Tabram (también conocida como Martha Turner) era una prostituta londinense de treinta y muchos años que solía ejercer en Whitechapel Road. Aquella noche, se la vio con su compañera Mary Ann Connolly y dos agentes de policía con los que estuvieron bebiendo en pubs y tabernas de la zona antes de separarse para mantener relaciones con ellos. Martha, según las publicaciones de la época del East London Advertiser, solía llevar a sus clientes a George Yard debido a que era una calle apartada y oscura que ofrecía suficiente privacidad para el tipo de servicio rápido que muchos buscaban con ella. En esa calle se encontraba el edificio George Yard, un bloque de apartamentos baratos en los que, una vez apagada la luz de las escaleras, se podía encontrar un rincón en absoluta oscuridad que era aprovechado por las prostitutas de la zona.

Resulta curioso saber que, antes de que John Saunders Reeves encontrara el cuerpo, otras personas habían pasado por su lado sin verlo. La primera fue la señora Hewitt, propietaria de los apartamentos, que afirmó no haber visto nada extraño o sospechoso aunque es posible que esto ocurriera antes del asesinato. El segundo fue Alfred George Crow, un cochero que vivía allí y regresaba a casa de trabajar cuando vio a una persona tirada en el suelo del primer piso (Martha Tabram). Alfred confundió el cadáver con algún borracho que había caído redondo en aquel lugar.
  
Reeves fue a buscar a algún agente de policía (Constable T. Barrett), que llamó a un médico para que examinara el cadáver. Las conclusiones del sanitario fueron que la mujer había sido brutalmente asesinada: había recibido 39 puñaladas desde la garganta hasta el bajo abdomen realizadas con dos tipos de hojas, probablemente un cuchillo de bolsillo y una bayoneta o daga. También se descartó que la víctima hubiera tenido relaciones sexuales por lo que su asesino no la violó ni fue uno de sus clientes de la noche anterior. Los vecinos del edificio afirmaron no haber escuchado ningún ruido fuera de lo común.

¿Y qué tiene de especial este terrible crimen? Se cree, aunque no hay una certeza segura, de que fue el primer asesinato cometido por Jack el Destripador. En su momento, una vez se conocieron los demás asesinatos del Carnicero de Whitechapel, la investigación ya apuntaba a que Martha Tabram había sido su primera víctima. Hay que tener en cuenta que la muerte de Tabram tuvo lugar el mismo mes que la de Mary Anne Nichols, primera mujer que se sabe con certeza que fue asesinada por Jack el Destripador. Además, a pesar de la brutalidad de las puñaladas, el caso de Martha Tabram parece distanciarse un poco del modus operandi del asesino en serie dado que no fue mutilada como las cinco víctimas “canónicas”.

No existe ninguna prueba que corrobore al 100% que Tabram murió a manos de Jack el Destripador, pero los datos y hechos que se conocen parecen apuntar a que fue su primera víctima, tal vez una especie de ensayo macabro antes de comenzar con su frenesí mortal. 

Benjamin Franklin demuestra que el rayo es electricidad

efeméride


Escritor, inventor, diplomático y uno de los Padres Fundadores más importantes, hizo importantes contribuciones científicas con respecto a la naturaleza de la electricidad. 

Benjamin Franklin fue escritor, inventor, diplomático y uno de los Padres Fundadores más importantes; ayudó a redactar la Declaración de Independencia de Estados Unidos y fue uno de sus firmantes. Pero, además, hizo importantes contribuciones científicas con respecto a la naturaleza de la electricidad. Entre otros hallazgos, descubrió que las cargas positivas y negativas, o estados de electrificación de los cuerpos, tenían que ocurrir en cantidades exactamente iguales, un principio científico crucial conocido hoy como la ley de conservación de la energía.  
  
En la década de 1740, la electricidad formaba parte de los muchos intereses de Benjamin Franklin. En el invierno de 1746 a 1747, Franklin y tres de sus amigos comenzaron a investigar los fenómenos eléctricos. Franklin envió informes de sus ideas y experimentos a Peter Collinson, corresponsal en Londres. Dado que desconocía los avances de los científicos europeos, al principio Franklin expuso sus hallazgos tímidamente. En 1751, Collinson publicó los documentos de Franklin en un libro de 86 páginas titulado 'Experimentos y observaciones sobre electricidad'. En el siglo XVIII, el libro pasó por cinco ediciones en inglés, tres en francés y una en italiano y alemán. La fama de Franklin se extendió rápidamente. No obstante, el experimento que realizó para probar que los rayos son electricidad ya se había realizado por primera vez en Francia: un recurso tan simple, pero peligroso, de volar una cometa durante una tormenta eléctrica.  


Destacan, además, otros hallazgos relacionados con la electricidad: creó la distinción entre aisladores y conductores; inventó una batería para almacenar cargas eléctricas; acuñó nuevas palabras en inglés para la nueva ciencia de la electricidad: mostró que la electricidad era un solo un ‘fluido’ con cargas positivas y negativas y no dos tipos de fluidos, como se pensaba anteriormente; además de sus aportaciones al ya mencionado principio de conservación de la energía. 

jueves, 6 de agosto de 2020

Las Trece Rosas son fusiladas en Madrid

efeméride



En la madrugada del día 5 de agosto de 1939, fuerzas policiales del recién establecido régimen franquista fusilaron a trece jóvenes de entre 18 y 29 en la tapia del cementerio de la Almudena, en Madrid. Con el tiempo pasarían a ser conocidas como las Trece Rosas.

El martirio de estas mujeres había comenzado meses antes, cuando fueron arrestadas y trasladadas al centro penitenciario de mujeres de Ventas. A estas modistas, costureras y secretarias se las acusaba de pertenecer a las Juventudes Socialistas Unificadas (por entonces organización clandestina y perseguida) y por adhesión a la rebelión al haber defendido la legitimidad del gobierno de la Segunda República tras el fin de la guerra civil. A pesar de que solo se pudo confirmar que tres de ellas pertenecían a la JSU, todas fueron encerradas y torturadas con el fin de que revelaran información de interés para el régimen.
  
El 29 de julio de ese mismo año, tres miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas asesinaron al comandante de la Guardia Civil Isaac Gabaldón y, en represalia, las autoridades decidieron condenar a todos los miembros o sospechosos de ser miembros de dicha organización que ya tuvieran apresados. El juicio de las Trece Rosas se acercó más a un simple formalismo que a un proceso real ya que tanto el veredicto como la condena estaban claras antes de empezar siquiera: de las catorce acusadas de “adhesión a la rebelión”, trece fueron condenadas a muerte y solo una se salvó. 48 horas después del juicio, las Trece Rosas fueron trasladadas en un camión hasta la tapia del cementerio de la Almudena, alineadas frente a ella y ejecutadas por un pelotón de fusilamiento. En ese mismo lugar morirían otras 2600 personas durante la primera etapa del franquismo.

La historia de estas mujeres (Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brissac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina Lopez Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente) se mantuvo perdida durante muchos años, oculta bajo esa capa de falsa realidad que pretendía cubrir las faltas del régimen y con el temeroso silencio de familiares y conocidos. En la década de los 80, ya en democracia, el periodista Carlos Fonseca publicó un libro en el que utilizaba documentos oficiales de la época y los testimonios de las familias de las Trece Rosas para contar su historia. Así, de un año para otro, este grupo de jóvenes mujeres fue sacado del olvido y convertido en símbolo y recordatorio de todos los muertos que dejaron esos años oscuros de posguerra y represión.

Es encontrada la estatua de la Dama de Elche

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El 4 de agosto de 1897 fue encontrada en la Alcudia, un terreno pedregoso cercano a la ciudad de Elche, la que probablemente sea la pieza escultórica más representativa de la cultura íbera: la Dama de Elche.

 La figura data de entre el siglo V a.C. y el siglo IV a.C. Se trata de un busto de unos 56 centímetros de altura y 65 kilogramos de peso esculpido en piedra arenisca de la cantera local Peligro. En la parte posterior, más tosca, se encuentra una cavidad de unos 18 centímetros cuyo propósito es desconocido aunque se ha especulado que podría tratarse de un relicario o de una caja de resonancia para la estatua. Parece ser que la figura, que no se sabe si pertenecía a una estatua de cuerpo entero o fue concebida como busto, contaba con color ya que se encontraron restos de pintura roja, azul y blanca en el momento del hallazgo. Se trata de una figura muy rica en detalles y ornamentación que bien podría representar a una diosa, a una sacerdotisa o a una dama de alta alcurnia.

El descubrimiento de la Dama de Elche cuenta con una versión que se ha convertido en “oficial” con el paso del tiempo pero que diversos estudios (La Dama de Elche como lugar de Memoria, de Sonia Gutiérrez Lloret) parecen desmentir. La historia más difundida cuenta que la estatua fue hallada por Manuel Campello, Manolico, un joven de 14 años que trabajaba con su padre en la finca y que la encontró por accidente al levantar una piedra. Según su partida de nacimiento, para 1897 Campello debía tener 18 y no 14 como afirmaba y esta no fue la única pieza fuera de su sitio: otros testigos afirman que fueron los trabajadores de Antonio Galiano Sánchez quienes la encontraron en un punto a 50 metros más al norte de donde decía Manuel Campello.

Sea como fuere, el descubrimiento de la Dama de Elche fue solo el principio de su odisea. Primero se expuso en el balcón del doctor Manuel Campello y Antón (propietario de la finca que no estaba emparentado con Manolico a pesar de tener mismo nombre y apellido)  pero, en agosto de ese mismo año, el arqueólogo francés Pierre Paris le convenció para que se la vendiera por 4000 francos. La Dama de Elche fue propiedad del Museo del Louvre durante cuatro décadas pero, en 1941, el gobierno de Francisco Franco y el gobierno colaboracionista del mariscal Pétain llegaron a un acuerdo para que los galos devolvieran a España una serie de obras de arte y arqueológicas de gran valor, entre ellas la escultura íbera. Se cree que esta decisión en nada beneficiosa para Francia se debió al miedo que sentía Pétain por que Franco entrara en la Segunda Guerra Mundial del lado alemán y amenazara sus posesiones en el norte de África.

La Dama de Elche volvió a su país natal en febrero de 1941. Tras un tiempo expuesta en el Museo del Prado, fue trasladada al Museo Arqueológico Nacional en 1971, donde todavía permanece. Desde su regreso, el busto ha hecho dos visitas a la ciudad de Elche (1965 y 2006). 

EEUU lanza la bomba atómica ‘Little Boy’ sobre Hiroshima

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El 6 de agosto de 1945 el mundo vio por primera vez el potencial destructivo y aniquilador que era capaz de alcanzar el hombre. Ese día, Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica de la historia sobre la población japonesa de Hiroshima.

Aun cuando Hitler y Mussolini habían muerto y las restantes fuerzas alemanas se habían rendido en mayo de 1945, el Japón del emperador Hirohito se negaba a seguir su ejemplo y planteaba continuar una lucha encarnizada en el Pacífico hasta que no hubiera nadie más para combatir, elevando todavía más el ya monstruoso coste de vidas humanas de la Segunda Guerra Mundial. Japón era la única fuerza del Eje que seguía en pie y estaba planeado que estadounidenses, británicos y soviéticos unieran sus fuerzas contra las islas para poner fin al conflicto lo antes posible, pero el presidente Harry S. Truman encontró un atajo : usar el fruto del Proyecto Manhattan, la bomba atómica, como demostración de fuerza y para causar tal shock a los fanáticos japoneses que no tuvieran más remedio que rendirse.

El 6 de agoto, el avión Enola Gray sobrevoló la ciudad de Hiroshima (con una proporción de 6 civiles por cada militar) y arrojó la bomba de uranio Little Boy sobre ella, desplegando una ola de muerte y destrucción sin precedentes. El artefacto se activó al alcanzar una altura de 590 metros, provocando una reacción atómica en la que se liberaron los 13 kilotones (equivalente a 13 000 kilogramos de TNT) de potencia y se alcanzó una temperatura de un millón de grados centígrados en un área de 256 metros de diámetro. La explosión en Hiroshima provocó la muerte de entre 100 000 y 160 000 personas, de las cuales el 30% murieron en el acto calcinados.  En esta cifra se cuentan también las que murieron por las heridas, secuelas o a causa de la radiación. La ciudad, por supuesto, quedó totalmente destruida.

Aun con todo el despliegue letal del que había hecho gala su bomba, las cosas no salieron como esperaba Truman. El gobierno japonés no terminaba de creerse que los relatos que le llegaban sobre una bomba atómica fueran verdad y se negaba a rendirse ante los estadounidenses. La cabezonería de Hirohito y los suyos terminó por irritar a Truman, que decidió lanzar un segundo ataque, tres días después, sobre la ciudad de Nagasaki