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lunes, 27 de julio de 2020

Comienza la batalla de Tsushima entre Rusia y Japón

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El 27 de mayo de 1905 tuvo lugar, en el estrecho de Tsushima que separa Corea de las islas niponas, la batalla naval que marcaría el desenlace en la Guerra ruso-japonesa. La batalla de Tsushima (también conocida como batalla del Mar de Japón) es considerada uno de los enfrentamientos marítimos más grandes e importantes de la historia, equiparable únicamente a la batalla de Trafalgar (1805).

Las tensiones entre ambos países venían de bastante antes. Rusia tenía interés en los territorios de Manchuria y Corea (en manos de Japón) para tener una salida al mar que no se congelase en invierno y consiguió, gracias a la presión internacional, que Japón les cediera Port Arthur. Los nipones vivieron esto como una afrenta y la situación no mejoró cuando Rusia, en vez de retirar a sus tropas de Manchuria tas haber sofocado la rebelión de los Bóxer, empezaba a construir un ferrocarril con fines claramente colonialistas. Las negociaciones que ambos países habían mantenido durante dos años no estaban dando frutos así que Japón se decidió a atacar Por Arthur y sitiarla en febrero de 1904.

Esta acción fue el pistoletazo de salida de una guerra en la que Japón supo imponerse tanto en tierra como en el mar, destacándose derrotas como la del río Yalu, el río Sha-ho o Nanshan. En agosto de 1904 la 1ª Escuadra del Pacífico del Almirante Vitgeft sufrió gravísimos daños en un enfrentamiento contra la escuadra de Tōgō Heihachirō y las fuerzas navales rusas quedaron totalmente diezmadas. Con Japón haciéndose cada día más fuerte y dominando las aguas, Rusia tuvo que formar una nueva escuadra con los buques que tenía en el Mar Negro y en el Báltico. Si los nipones ya habían demostrado su dominio antes, el tiempo en que esta nueva escuadra tardó en formarse y llegar hasta allí les concedió un respiro que aprovecharían para reforzar aún más sus posiciones.

Cuando los rusos quisieron llegar a Port Arthur la ciudad ya había caído así que siguieron viaje hacia Vladivostok, pero en el camino les esperaban los japoneses. La victoria nipona no se debe solo al desequilibrio de fuerzas y el mejor estado de naves y armamento, sino también a la brillante estrategia de Tōgō Heihachirō y la incapacidad de los rusos de reaccionar. La flota japonesa puso a prueba las horas de entrenamiento que había realizado durante esos ocho meses de espera y obligó a los rusos a ponerse a tiro en distintas oleadas que resultaban devastadoras para los eslavos e inofensivas para los nipones. Ese mismo día la flota rusa estaba prácticamente derrotada y la rendición llegó el 28 de mayo. La cifra de muertos (rusos) fue de 4 380 y se tomaron 5 917 prisioneros.

La batalla naval de Tsushima supuso una victoria para Japón que llevaba preparando desde los primeros momentos del conflicto y muchos historiadores consideran que marcó su orgullo nacionalista y promilitarista que veríamos más adelante y su dominio en el sureste asiático. Por su parte, Rusia vivió ese mismo año la primera gran revolución social del siglo XX que obligó al zar Nicolás II a aceptar algunas de las reclamaciones del pueblo y asentó las bases para lo que años más tarde sería la Revolución de octubre



Se estrena la ópera ‘Tristán e Isolda’ de Wagner

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Tristán e Isolda es la trágica historia de dos amantes condenados a vivir un amor prohibido pero imperecedero. Los estudiosos de la mitología sitúan esta leyenda medieval en la zona francesa de Bretaña. Con el paso del tiempo se asoció con las leyendas del rey Arturo y entró a formar parte de la mitología europea medieval, relatada en varias versiones e idiomas. 

Cuenta la leyenda que Tristán era un joven valiente y honorable, sobrino del rey Mark de Cornualles. Otras interpretaciones apuntan a que tocaba el arpa. Las versiones más detalladas apuntan a que el rey de Irlanda envió a un hombre fuerte, Morholt, para exigir un tributo a Cornualles. Tristán se enfrentó a Morholt y lo derrotó, dejándole un trozo roto de su espada en la herida que le causó la muerte. Morholt también había herido a Tristán, de hecho, su herida no acababa de curarse. Por esta razón, Tristán marchó a Irlanda disfrazado, en busca de una princesa irlandesa llamada Isolda a la que se le daba bien curar. 

Tras ser curado por Isolda, Tristán se quedó un tiempo en la corte irlandesa y a su regreso a Cornualles, alabó tanto a la princesa que el rey Mark decidió casarse con ella. Tristán aceptó volver a Irlanda para pedir la mano de la joven para su tío. Sin embargo, por el camino, el caballero descubrió que un dragón estaba aterrorizando el país. Se enfrentó a él y lo mató. Mientras Isolda volvía a cuidarle tras luchar contra el dragón, descubrió que la espalda de Tristán estaba rota, ató cabos y se dio cuenta de que este había acabado con la vida de su tío, Morholt. La princesa pensó primero en vengar la muerte de Morholt pero le perdonó por haber matado al dragón que atemorizó Irlanda. También aceptó casarse con el rey Mark. 

A estas alturas, muchas versiones de la leyenda afirman que Tristán e Isolda ya se gustaban pero que su sentido del honor había impedido que llegaran a más. Lo que los jóvenes no sabían es que la poción que la madre de Isolda había preparado y que la princesa llevaba encima era mágica y estaba destinada a Isolda y Mark, para que se amaran siempre. En el viaje a Cornualles, Tristán e Isolda bebieron la poción y se enamoraron. 

Aunque la princesa amaba a Tristán, siguió adelante con su matrimonio, manteniendo la pasión que sentía por el joven caballero en secreto. Sin embargo, al final se descubrió. Algunos relatos de la historia contienen episodios de intriga y suspenso en los que el rey Mark o varios caballeros intentan atrapar a los amantes y obtener pruebas de su culpabilidad. Al final, Tristán, desesperado, huye de Cornualles. 

En el siglo XII, la leyenda de Tristán e Isolda se había entrelazado con las leyendas artúricas. Tristán se había convertido en un noble caballero y aparecía en algunas de las historias sobre Arturo, Lancelot y los Caballeros de la Mesa Redonda. Para entonces, los narradores también habían empezado a retratar al Rey Mark como cruel o cobarde, quizás para crear un contraste más fuerte entre Mark y Tristán, aunque en versiones anteriores de la leyenda Mark era un hombre honorable. 

Tristán finalmente se estableció en Bretaña, donde se casó con otra Isolda, conocida como Isolda de las Manos Blancas. Sin embargo, su amor por Isolda de Cornualles nunca murió. 

Con el tiempo, Tristán fue herido en la batalla y su esposa no pudo curarlo. Mandó llamar a Isolda de Cornualles, con la esperanza de que ella pudiera volver a curarlo. Pidió que el barco que volvía de Cornualles tuviera velas blancas si llevaba a Isolda y negras si no. Tristán se acostó en su lecho de enfermo y esperó. Finalmente, el barco apareció en el horizonte con velas blancas. Demasiado enfermo para sentarse, Tristán preguntó por el color de las velas. Celosa de su pasión por la primera Isolda, su esposa mintió y dijo que eran negras. Tristán cayó en la desesperación, creyendo que Isolda se había negado a ayudarle, y murió. Cuando Isolda llegó y se enteró de su muerte, ella también murió de pena. 

Los dos fueron enterrados en Cornualles. De la tumba de Isolda creció un rosal, y de la de Tristán una vid que se envolvió alrededor del árbol. Cada vez que la vid era cortada, volvía a crecer, señal de que los dos amantes no podían separarse, ni siquiera en la muerte. 

Filipinas declara su independencia de España

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El 12 de junio de 1898, Filipinas, bajo el mando de Emilio Aguinaldo, se declaró independiente de España. 

Corría el año 1896 cuando, en agosto, unos frailes españoles descubrieron pruebas de que Katipunan, una sociedad revolucionaria que luchaba contra los hispanos para expulsarlos de las islas Filipinas, estaba organizado una revuelta armada. Descubiertos, los líderes de Katipunan se vieron obligados a actuar antes de lo planeado y las revueltas estallaron en varias provincias alrededor de Manila. Sin embargo, tras meses de lucha, las severas represalias españolas obligaron a los ejércitos revolucionarios a retirarse a las colinas.

En diciembre de 1897 se estableció una tregua entre españoles y revolucionarios. Emilio Aguinaldo, alcalde municipal y líder de los rebeldes, firmó el Pacto de Biac-na-Bató con el gobernador general español, por el cual se comprometía a abandonar Filipinas a condición de recibir una importante suma de dinero de España junto con la promesa de reformas liberales. Aguinaldo se exilió, primero a Hong Kong y luego a Singapur. Allí hizo negocios con los representantes de los consulados americanos para volver a Filipinas y ayudar a los Estados Unidos en la guerra que estaba teniendo lugar contra España.

Mientras, en Filipinas las reformas prometidas por los españoles tardaban en llegar y pequeñas bandas rebeldes, que desconfiaban que estas fueran hacerse realidad en algún momento, mantenían las armas. Los enfrentamientos entre rebeldes y españoles eran cada vez más frecuentes.

La guerra entre Estados Unidos y España había estallado. En mayo de 1898, los americanos vencieron a los españoles en la Batalla de la Bahía de Manila. Fue en ese momento cuando Aguinaldo y sus compañeros aprovecharon para regresar a las islas con la ayuda del almirante George Dewey. Confiando en el apoyo de los Estados Unidos, Aguinaldo reorganizó sus fuerzas y pronto liberó varios pueblos al sur de Manila. La independencia de España fue declarada el 12 de junio, hoy conocido y festejado como Día de la Independencia.

En septiembre se reunió en Malolos, al norte de Manila, un congreso constitucional que elaboró una ley fundamental derivada de los precedentes europeos y latinoamericanos. Sobre la base de esa constitución se formó un gobierno en enero de 1899, con Aguinaldo como presidente del nuevo país, conocido popularmente como la "República de Malolos".

En cuanto al enfrentamiento americano-español, en esas fechas, el ejército estadounidense había desembarcado en Manila y, con importante ayuda filipina, forzó la capitulación en agosto de 1898 del comandante español que allí se encontraba. Los americanos, sin embargo, no permitieron que las fuerzas filipinas entraran en la ciudad. Pronto fue evidente para Aguinaldo y sus compañeros que las anteriores expresiones de simpatía por la independencia filipina por parte de Dewey y los funcionarios consulares de los Estados Unidos en Hong Kong no importaban. Se sintieron traicionados.

El 10 de diciembre de 1898 se firmó el Tratado de París, por el cual España cedía las Filipinas a los Estados Unidos. A estas alturas, las hostilidades entre las fuerzas estadounidenses y filipinas habían estallado. Como los dirigentes filipinos no reconocían la soberanía de los Estados Unidos sobre las islas y los comandantes estadounidenses no daban importancia a las reivindicaciones de independencia de los filipinos, el conflicto fue inevitable. Fueron necesarios dos años de guerra contra la insurgencia y algunas medidas conciliadoras en el ámbito político para acabar con la resistencia nacionalista. Aguinaldo fue capturado en marzo de 1901 y poco después apeló a sus compatriotas para que aceptaran el dominio de los Estados Unidos.

Por tanto, aunque se logró la independencia de España, esta pronto se vio frustrada por la decisión estadounidense de seguir administrando las islas. En cuanto al cambio social, segundo objetivo del movimiento revolucionario filipino, tampoco se produjo pues las tierras de los frailes españolas nacionalizadas por la República de Malolos pasaron a manos de otras instituciones arraigadas, no al pueblo. La población pasó a depender de otro terrateniente. Lo que sí consiguió la sociedad filipina con la proclamación de la república fue ser el primer pueblo asiático que trató de librarse del dominio colonial europeo. 

Histórico encuentro entre los líderes de las dos Coreas

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Fue el primer encuentro entre el presidente de Corea del Norte, Kim Dae-Jung, y el de Corea del Sur, Kim Jong Il, tras casi cincuenta años del inicio de la Guerra de Corea

El 13 de junio de 2000, el Presidente de Corea del Sur Kim Dae-Jung se reunió con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Il en una cumbre que marcó el primer encuentro entre los jefes de ambos países y ayudó a que Kim Dae-Jung ganara el Premio Nobel de la Paz

El histórico encuentro se celebró casi cincuenta años después del inicio de la Guerra de Corea. Los líderes de las dos Coreas cargaban con el peso de los deseos de una población que anhelaba seguridad, reconciliación nacional y una resolución pacífica de la Guerra de Corea. 

Bajo el liderazgo de Kim Dae-Jung, Corea del Sur salió de los programas de rescate del Fondo Monetario Internacional en menos tiempo del esperado. Luego se dedicó a mejorar las relaciones con la vecina Corea del Norte. Un ejemplo de ello fue la conocida como Política del Sol, que permitió a los surcoreanos visitar a sus parientes del norte, además de facilitarse las normas que regían las inversiones surcoreanas en el país. 

En 1998 se reanudaron las conversaciones directas entre Corea del Norte y del Sur tras un paréntesis de cuatro años, y del 13 al 15 de junio de 2000, Kim se reunió con el gobernante norcoreano Kim Jong Il en la capital norcoreana de Pyongyang. Durante la histórica cumbre, ambas partes acordaron trabajar para una eventual reunificación, algo que no ha tenido lugar. 

Prohibido por las normas electorales de presentarse a un segundo mandato, Kim dejó el cargo en 2003, sucedido por Roh Moo Hyun. 

El expresidente Kim Dae-Jung ganó el Nobel de la Paz en el año 2000 por sus esfuerzos en restituir la democracia en Corea del Sur y mejorar las relaciones con Corea del Norte. 

La República Popular Democrática de Corea (también conocida como Corea del Norte) y la República de Corea (también conocida como Corea del Sur) siguen estando técnicamente en guerra, ya que los representantes de los Estados Unidos y la República Popular Democrática de Corea firmaron el Acuerdo de Armisticio que puso fin a los combates en 1953, no así la República de Corea. 

Los primeros prisioneros llegan a Auschwitz

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Fue el campo de concentración, exterminio y de trabajos forzados más grande de la Alemania nazi. En él perdieron la vida entre dos y cuatro millones de personas

El 14 de junio de 1940 llegaron los primeros prisioneros políticos polacos a Auschwitz, el campo de concentración, exterminio y de trabajos forzados más grande del régimen de la Alemania nazi. En él perdieron la vida entre dos y cuatro millones de personas, entre fusilamientos, cámaras de gas, enfermedad y hambre

Auschwitz-Birkenau está situado a 40 kilómetros de la ciudad polaca de Cracovia y en un principio estaba formado por el campo Auschwitz I, centro administrativo en el que estaban los barracones y celdas de los prisioneros, zonas de trabajos forzados, clínicas para experimentos médicos, paredones de fusilamiento y una cámara de gas con horno crematorio. Como la cantidad de prisioneros que llegaba era cada vez mayor, el campo se amplió con Auschwitz II (Birkenau), al que los trenes de prisioneros llegaban directamente y que incluía hornos crematorios de mayor tamaño y potencia. Este segundo campo incluía los barracones femeninos  y fue seguido de Auschwitz III, una zona dedicada a trabajos forzados para la empresa IG Farben. 

Auschwitz se convirtió rápidamente en el modelo perfecto donde los nazis podían aplicar su Solución Final. Las dimensiones del lugar y el complejo industrial equipado con cámaras de gas que utilizaban Zycklon B y los grandes hornos hicieron de Auschwitz el campo más mortal de todos los que construyó el Tercer Reich. Los prisioneros eran despojados de sus posesiones y su identidad, se les obligaba a trabajar mientras les mantenían en unas condiciones infrahumanas y se les sometía a experimentos organizados por Carl Clauberg, Horst Schumann y Josef Mengele. 

El 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas entraron en el campo de exterminio y liberaron a los prisioneros que allí se encontraban. Dos días antes, muchos oficiales habían huido frente al avance del ejército rojo y al resto de soldados se les ordenó destruir tantos documentos como pudieran y, después, evacuar el campo en lo que se conoce como ‘marcha de la muerte’.  

Actualmente Auschwitz es patrimonio de la humanidad

Valentina Tereshkova se convierte en la primera mujer en el espacio

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El 16 de junio de 1963 la cosmonauta Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio. Fue lanzada en la nave espacial Vostok 6, que completó 48 órbitas en 71 horas. Tenía 26 años cuando realizó su hazaña.  

Aunque no tenía entrenamiento de piloto, Tereshkova era una paracaidista aficionada consumada y sobre esta base fue aceptada para el programa de cosmonautas cuando se ofreció como voluntaria en 1961. Para su elección también contribuyó el hecho de que su padre había sido un héroe de guerra, el líder y sargento de tanques Vladímir Tereshkov: murió en combate en la Guerra de Invierno que se desarrolló en Finlandia durante la Segunda Guerra Mundial, en el área de Lemetti en Carelia, cuando Valentina tenía dos años de edad.  

La misión Vostok 6 fue lanzada dos días después de la Vostok 5, que condujo a Valeri Bykovski a una órbita similar durante cinco días, y quien aterrizó tres horas después que Tereshkova.  

Desde 1966 hasta 1991 fue miembro activo en el Soviet Supremo de la URSS. Dirigió el Comité de Mujeres Soviéticas en 1968, y de 1974 a 1991 fue parte del Presidium Supremo Soviético.  

En 2008, Tereshkova se convirtió en vicepresidente del parlamento de la provincia de Yaroslavl como miembro del partido Rusia Unida. Tres años después fue elegida para la Duma. Tereshkova fue nombrada Héroe de la Unión Soviética y recibió dos veces la Orden de Lenin.  

Hoy, en Rusia, es considerada una heroína nacional.

Estalla el escándalo Watergate

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El 17 de junio de 1972, el Watergate, un complejo de oficinas, apartamentos y hoteles en Washington y sede del Comité Nacional Demócrata, fue asaltado por cinco hombres. Comenzaba así el escándalo de Watergate, que llevó al colapso la administración del presidente estadounidense Richard Nixon.  

Cuatro de los arrestados anteriormente habían estado activos en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra Fidel Castro en Cuba. El quinto, James W. McCord, Jr., era el director de seguridad del comité que trabajaba para la reelección del presidente del Partido Republicano, Richard Nixon, en las próximas elecciones de noviembre. Este hecho acrecentó los rumores en la prensa sobre la participación de la administración Nixon en el asalto. La Casa Blanca, por su parte, negó cualquier tipo de implicación. El 23 de junio de 1972, el presidente Nixon ordenó al FBI que cesara la investigación. Más tarde, esta orden, revelada en lo que se conoció como las cintas de Nixon (grabaciones secretas de Nixon de sus llamadas telefónicas y conversaciones en la Oficina Oval) demostraron que el presidente había sido parte de un encubrimiento criminal desde el principio.  
 
En septiembre de ese año tuvieron lugar los juicios contra los acusados. El Senado constituyó una comisión de investigación y siete consejeros y altos funcionarios fueron acusados formalmente de espionaje. Pero la prensa y el FBI no cesaron las investigaciones, y poco después se descubrió que el asalto al edificio Watergate era solo una de las muchas actividades ilegales que se habían cometido para asegurar la reelección de Nixon. Ante la insostenible situación, finalmente Nixon presentó oficialmente su dimisión el 8 de agosto mediante un histórico mensaje televisado a toda la nación americana.


El caso Watergate fue uno de los escándalos políticos más mediáticos de la historia reciente.