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sábado, 27 de junio de 2020

Fray Luis de León es encarcelado

Fray Luis de León, uno de los grandes poetas religiosos del Siglo de Oro español y principal figura de la literatura ascética (esa que se trata los caminos para alcanzar la perfección ética y moral), fue encarcelado en Valladolid el 27 de marzo de 1572. ¿El motivo? Un tribunal de la Inquisición le condenó por criticar las traducciones hechas de las sagradas escrituras en la Vulgata y el Cantar de los Cantares.

Nacido en Belmonte (Cuenca) en 1527, provenía de una familia de origen judío en la que se había encontrado a varios falsos conversos. Decidió ingresar en la orden agustina y cursó sus estudios en Alcalá de Henares y Salamancauniversidad en la que desempeñaría gran parte de su labor como profesor en las cátedras de Filosofía moral y Sagradas Escrituras. El pensamiento crítico y humanista de Fray Luis de León le llevarían los colores a las órdenes religiosas en más de una ocasión, lo que hizo que se ganase algún que otro enemigo. Entre ellos se encontraban León de Castro y Bartolomé de Medina, quienes serían responsables de la denuncia y, por lo tanto del encarcelamiento hasta 1576. Tras ser puesto en libertad, recuperaría su puesto en la cátedra te Teología y volvería a dar clase, según la creencia popular, empezando con la frase “Decíamos ayer…”. Fray Luis de León murió el 23 de agosto de 1591 en el convento de San Agustín de Madrigal de las Altas Torres (Ávila).

Humanista empedernido y conocedor de los autores del mundo clásico, la fama de Fray Luis de León vino sobre todo por su obra poética, publicada por primera vez de manera póstuma por Francisco de Quevedo, en el año 1637. Buscando la perfección y el cuidado en ritmo, estilo, lenguaje y rima, muchos expertos consideran que la obra de Fray Luis de León es imprescindible para comprender a los grandes autores que le seguirían. Tal vez uno de sus poemas más conocidos sea la Oda I – Vida retirada. 

Egipto e Israel ratifican los Acuerdos de Camp David

El 26 de marzo de 1979, el líder egipcio Anwar el-Sadat y el primer ministro israelí Menájem Beguín se reunieron con Jimmy Carter en la Casa Blanca y ratificaron los Acuerdos de Paz de Camp David, que habían sido firmados en septiembre del año anterior y que ponían fin a los enfrentamientos entre Egipto e Israel como en el marco del conflicto palestino-israelí.

Oriente Medio llevaba años siendo una zona conflictiva tanto por la intervención de las potencias occidentales como por el empeño de las distintas naciones de la región de sacar provecho a costa de sus vecinos. La constitución del estado de Israel en 1948 dio lugar a la Primera Guerra árabe-israelí, a la que seguirían la Guerra de Suez (1956), la Guerra de los Seis Días (1967) y la Guerra de Yom Kippur (1973). Egipto, por entonces liderado por Gamal Abdel Nasser, se convirtió en el líder del movimiento panarabista y dio comienzo a una refriega constante contra Israel, principalmente por los territorios de la península del Sinaí.

Aunque Israel salió victoriosa en todas las contiendas, la situación cambió en 1973 con la Guerra del Yom Kippur, una acción militar egipcia en la que el nuevo presidente Anwar el-Sadat quería demostrar la coordinación y fuerza que podía desplegar su nación para, así, hacer que Israel se plantease la opción de alcanzar un acuerdo de paz con ellos y eliminar una amenaza próxima sin disparar una sola bala. Así se empezaron a gestar los Acuerdos de Camp David, con los Estados Unidos del simpático Jimmy Carter como mediador y cuyas negociaciones empezarían en 1978. En los documentos del acuerdo se establecía que habría una autoridad independiente palestina en los territorios ocupados por Israel, el reconocimiento de los derechos del pueblo palestino o el cumplimiento de la resolución 242 de la ONU por la que Israel devolvería los territorios ocupados a Egipto y el resto de países colindantes durante la Guerra de los Seis Días.

La ratificación firmada en marzo del 79, llamada Marco para la conclusión del tratado de paz entre Egipto e Israel, supuso la retirada de las tropas israelíes de la península del Sinaí y el restablecimiento de las relaciones comerciales y democráticas de ambas naciones, además de la favorable relación que Egipto consiguió con los Estados Unidos y que le permitió distanciarse de la Unión Soviética durante la última década de la Guerra Fría, así como una serie de subsidios y de envíos de material militar.

Si bien los Acuerdos de Camp David fueron vistos como un hecho sin precedentes y tanto Beguín como Sadat recibieron el Nobel de la Paz por ellos, lo cierto es que sus consecuencias fueron más allá de lo esperado. Egipto fue visto como un traidor para la causa panarabista, expulsado de la Liga Árabe durante una década y Anwar el-Sadat asesinado en 1981. Aunque la situación se suavizó en Oriente Medio, no se alcanzó la paz que tantos anunciaban y sigue siendo una de las zonas más conflictivas del mundo aun en la actualidad.  

viernes, 26 de junio de 2020

Empieza el motín de Esquilache

El 23 de marzo de 1766 el pueblo de Madrid inició una revuelta violenta en la plaza de Antón Martín que, si bien iba dirigida contra el marqués de Esquilache y su norma para dictar la ropa que podían o no podían usar los madrileños, era el resultado de un descontento popular acumulado tras años de hambrunas, sequías y subidas de impuestos.

Carlos III de Borbón asumió la corona de España en 1759, tras la muerte sin descendencia de su hermano Fernando VI, y desde un principio intentó llevar a cabo en el país profundas reformas que lo acercasen a la situación de otros países europeos. El padre del despotismo ilustrado en España, conocido popularmente como “el mejor alcalde de Madrid” basó su gobierno en ministros extranjeros que él tenía en alta estima pero que el pueblo rechazaba en general. La década de los 60 del siglo XVIII trajo malas cosechas y hambrunas severas que la constante subida de impuestos y el alza de los precios no ayudaban a paliar, haciendo que el pueblo llano se viera al borde del precipicio mientras que la nobleza y la burguesía seguían en su palacios de cristal sin ser conscientes de la tormenta que se les venía encima.

El 20 de marzo de 1766 el marqués de Esquilache, secretario de Hacienda, emitió una nueva norma que prohibía a los madrileños portar sombreros de ala ancha que tapasen el rostro y capas largas bajo las que pudieran ocultarse armas. La medida fue rechazada por los madrileños y, tal vez por intentar controlar algo tan personal como la forma de vestir, fue tomada como la gota que colmaba un vaso que llevaba mucho tiempo rebosando. Los sublevados fueron reuniéndose por toda la ciudad, provocando destrozos en el mobiliario público y saqueando el palacio de Esquilache, a quien culpaban de todos los males que les afectaban. El marqués, por su parte, había conseguido refugiarse en el palacio Real junto a Carlos III.

Cuando la multitud rodeó el palacio exigiendo la cabeza de Esquilache un sacerdote, el padre Cuenca decidió ejercer de intermediario y transmitió al rey las exigencias de los protestantes entre las que se encontraban el destierro de Esquilache, la destitución de todos los ministros extranjeros, la bajada de los precios de alimentos de primera necesidad como el pan (que había doblado su precio en los últimos años) y el levantamiento de la prohibición de llevar sombrero de ala ancha y capa larga. Carlos III aceptó pero, temiendo que esto no calmara a la plebe, decidió huir a Aranjuez.
  
La situación se resolvió el 26 de marzo cuando el rey volvió a Madrid, reafirmó la aceptación de las medidas y publicó un indulto real para los alborotadores. La gente volvió a sus casas gritando “¡Viva el rey!

Día Internacional de la Poesía

Necesitamos la poesía para vivir”, dijo el escritor Félix Grande Lara el recoger el Premio Nacional de las Letras Españolas con el que fue galardonado en el año 2005. “La poesía sirve para participar de la magia y del susurro de lo que no se acaba, para ser momentáneamente inmortales". 

En un mundo cada vez más productivista y en el que las disciplinas pertenecientes a las ramas del arte y las humanidades tienen cada vez menos peso en la educación formal, cabe preguntarse si efectivamente necesitamos la poesía. 

Pues bien, más allá del mero disfrute, diversos estudios demuestran que leer poesía es muy bueno para nuestro cerebro. Por ejemplo, un artículo publicado en la revista científica Córtex en el año 2015 concluía que la poesía aumenta la flexibilidad mental y las habilidades cognitivas de los lectores, debido fundamentalmente al mayor esfuerzo mental que muchas veces se debe hacer para comprender sus giros y su particular forma de usar el lenguaje. En los niños, la relación con la poesía es innata: ellos aprenden con ritmos y versos con muchísima facilidad, les ayudan a crecer y a expresarse.   

Por todo ello, la poesía no debería ser marginada, y el objetivo de la celebración del Día Internacional de la Poesía, que se conmemora cada 21 de marzo, es precisamente ese: “promover la enseñanza de la poesía; fomentar la tradición oral de los recitales de poéticos; apoyar a las pequeñas editoriales; crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad; y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura”, expresa la Asamblea General de las Naciones Unidas, promotora de dicha celebración. 

Día Mundial de la Felicidad

Todos, o muchos de nosotros, estamos familiarizados con el concepto de producto interior bruto, pero el de felicidad interior bruta no es tan conocido. Fue acuñado en uno de los países más peculiares del mundo, Bután, que ha sido pionero por incluir de manera firme en sus políticas estatales la legítima búsqueda de la felicidad.  

Se trata de una filosofía que prima otras cuestiones más allá de tener las necesidades materiales cubiertas y que no da la misma importancia al consumo que los países industrializados. En Bután, un país de mayoría budistala felicidad tiene más dimensiones, y reconoce las necesidades físicas, sociales y espirituales como parte de la misma. El país invierte un alto porcentaje de sus recursos en el sector de la salud, y está prohibido privatizar en él los servicios sanitarios. 

Desde el año 2013, cada 20 de marzo el mundo celebra el Día Mundial de la Felicidad, tras una resolución de la Asamblea General de la ONU que fue inspirada por Bután, país que a su vez fue anfitrión de una reunión titulada "Felicidad y bienestar: definición de un nuevo paradigma económico" durante el sexagésimo sexto período de sesiones de la Asamblea General. 

Nace la ‘Doctrina Truman’

El 12 de marzo de 1947 el presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, pidió al Congreso que asignara una ayuda económica a Grecia y Turquía para promover una recuperación de la estabilidad en el país e impedir cualquier avance del bloque comunista en el Viejo Continente.

En su discurso, Truman afirmó lo siguiente: "Creo que debe ser la política de los Estados Unidos apoyar a los pueblos libres que se resisten a los intentos de subyugación por parte de minorías armadas o por presiones externas".  

En plena Guerra Fría, momento caracterizado por las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Truman temía que la influencia comunista de esta última llegara a Grecia y Turquía. Europa había quedado muy debilitada tras la Segunda Guerra Mundial y Grecia y Turquía habían dejado de percibir la ayuda económica y militar del Reino Unido. El comunismo se había instalado en la Unión Soviética y la Europa del Este. 

Para el presidente de los Estados Unidos, solo era cuestión de tiempo que los soviéticos se lanzaran a la conquista de Grecia, cuyo gobierno se encontraba luchando contra guerrillas comunistas que, además, habían lograron el apoyo de los regímenes de Yugoslavia, Albania y Bulgaria. Los británicos habían apoyado todo este tiempo la restauración de la monarquía tras la Segunda Guerra Mundial pero ya no podían hacer frente a más gastos. Truman también temía que la Unión Soviética se hiciera con el Estrecho de los Dardanelos, que conectaba el Mar Negro con el Mediterráneo, y que estaba controlado por Turquía. Si los soviéticos lograban tomarlo, justo en una zona rica en petróleo, se podría producir el colapso de la Europa Occidental. 

A la vista de la situación, el 12 de marzo de 1947 Truman pidió al Congreso que aprobara un programa de ayuda militar y económica de 400 millones de dólares para salvar a Grecia y Turquía del comunismo. 

Aunque la medida se topó con una fuerte oposición y tanto el Secretario de Estado George C. Marshall y el asesor del Departamento de Estado George F. Kennan pensaron que el tono anticomunista del mensaje era demasiado severo, finalmente el Congreso aprobó los proyectos de ley de la ayuda griego-turca y los dólares estadounidenses pronto estuvo en camino. 

La Doctrina Truman trajo consigo un gran triunfo americano en la Guerra Fría pero también un miedo cerval al pensamiento de izquierda, que provocaría la persecución de cualquiera sospechoso de ser simpatizante de los comunistas en la caza de brujas conocida como Macartismo

jueves, 25 de junio de 2020

Comienza el bloqueo de Berlin


24 DE JUNIO DE 1948
El 24 de junio de 1948 dio inicio uno de los primeros y más simbólicos episodios de la Guerra Fría, el bloqueo de Berlín occidental. Tras la Segunda Guerra Mundial Alemania quedó confiada a la administración de los aliados y Berlín fue dividida en cuatro zonas bajo control de la URSS, EE. UU. Francia y Gran Bretaña. En el marco de la escalada de tensión entre las potencias comunistas y capitalistas, la URSS decidió bloquear por tierra las zonas aliadas de Berlín aprovechando la ubicación de la ciudad en el territorio alemán que se hallaba bajo su control. La reacción de Estados Unidos y sus aliados fue inmediata organizándose un gigantesco puente aéreo entre los tres aeropuertos de Berlín y los trece de la zona alemana bajo control occidental. En 323 días se transportaron por esa vía cerca de 2 millones de toneladas de mercancías para garantizar los suministros. El bloqueo se mantuvo hasta mayo de 1949 y contribuyó de forma decisiva a la cristalización de la división de Alemania, creándose en mayo de 1949 la RDA y en octubre del mismo año la RFA.