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lunes, 17 de agosto de 2020

Nace Alfred Hitchcock

efeméride


El 13 de agosto de 1899 nacería el “mago del suspense”, el director de cine británico Alfred Hitchcock.

Alfred Joseph Hitchcock era hijo del verdulero William Hitchcock y su esposa Emma. Fue criado como un estricto católico y fue educado en el Colegio San Ignacio, que estaba dirigido por jesuitas.

Su primer trabajo fuera del negocio familiar fue en Henley Telegraph and Cable Company, que comenzó en 1915. A esta edad arrancaría precisamente su pasión por las películas cuando iba al cine en su tiempo libre. Pasó los primeros años de su carrera como dibujante, diseñador de publicidad y escritor. El interés por la fotografía lo llevó a trabajar en la industria cinematográfica de Londres, primero como diseñador de tarjetas de título para películas mudas y, solo cinco años después, como director.

Eso sí, a pesar de tener dos hermanos, siempre afirmó que se sintió muy solo de pequeño y su severo padre no hizo más que acrecentar esa sensación de soledad. Al parecer, una vez ordenó a Alfred que apareciera en la estación de policía local con una nota que decía que se había portado mal, por lo que el sargento de guardia (a petición del padre de Hitchcock) lo encerró durante unos minutos, tiempo suficiente para que le cogiera miedo a los espacios cerrados y sentir una fuerte preocupación por el encarcelamiento injusto, algo que posteriormente veríamos repetidamente en sus películas. Su obesidad, desde pequeño, también haría que se sintiera socialmente marginado y tímido.

Es más, de joven, su obesidad lo mantendría fuera de la Primera Guerra Mundial. Después de la guerra, comenzó a escribir, e inmediatamente su trabajo dio un giro hacia los recovecos de la mente humana, con temas de asalto, reflexiones morales y sátira.

¿Cuál fue su primera película como director?
Se trató de la comedia Mrs. Peabody (también llamada Number 13 o Número 13), que no se completó, por falta de fondos. Habría que esperar al cortometraje en blanco y negro Always Tell Your Wife (1923), que codirigió con Seymour Hicks. Al fin llegarían sus créditos en solitario con el melodrama The Pleasure Garden (1925), seguido por The Mountain Eagle (1926), un drama ambientado en las montañas de Kentucky.

Su primer éxito llegaría de la mano de The Lodger: A Story of the London Fog (1927) que tanto él como los estudiantes de cine considerarían su primer trabajo "real", y uno que se basó en su entorno juvenil. Adaptada de una novela popular de Marie Belloc Lowndes, la historia presenta la estructura que repetiría posteriormente en muchas de sus películas: un hombre de Londres (Ivor Novello) es acusado de ser un asesino parecido a Jack el Destripador y le resulta casi imposible demostrar su inocencia. Fue la primera película en la que hizo su cameo tan característico.

A partir de aquí comenzaría una etapa en la que marcaría un antes y un después en la forma de generar suspense en la audiencia. Entre las grandes cintas que nos dejó para la posteridad se encuentran La ventana indiscreta (1954), Con la muerte en los talones (1959) o Los pájaros (1963), una pequeña muestra de lo que su talento logrará crear.

Indonesia se declara independiente

efeméride


El 17 de agosto de 1945, el líder Sukarno declaró la independencia de Indonesia de los Países Bajos y se convirtió en el primer presidente del país. 

Indonesia se conocía anteriormente como las Indias Orientales Holandesas. Aunque Indonesia no se convirtió en el nombre oficial del país hasta el momento de la independencia, el nombre fue utilizado ya en 1884 por un geógrafo alemán; se cree que deriva del griego indos, que significa ‘India’, y nesos, que significa ‘isla’.  

Después de un período de ocupación por los japoneses (1942–45) durante la Segunda Guerra Mundial, Indonesia declaró su independencia de los Países Bajos en 1945. Sin embargo, su lucha por la independencia continuó hasta 1949, cuando los holandeses reconocieron oficialmente la soberanía de Indonesia. No fue hasta que las Naciones Unidas (ONU) reconoció el segmento occidental de Nueva Guinea como parte de Indonesia en 1969 que el país tomó su forma actual. El antiguo territorio portugués de Timor Oriental se incorporó a Indonesia en 1976. Sin embargo, tras un referéndum organizado por la ONU en 1999, Timor Oriental declaró su independencia y se convirtió en soberano en 2002.  

El archipiélago indonesio representa una de las áreas más inusuales del mundo: abarca una unión importante de las placas tectónicas de la Tierra y ha servido durante milenios como un nexo entre los pueblos y las culturas de Oceanía y Asia continental. Estos factores han creado un entorno y una sociedad muy diversos que a veces parecen estar unidos solo por la susceptibilidad a la actividad sísmica y volcánica, la proximidad al mar y un clima tropical húmedo. Sin embargo, un gobierno centralizado y un lenguaje común han proporcionado a Indonesia cierto sentido de unidad. 

Adiós, Cleopatra

efeméride


El 12 de agosto de 30 a.C. fallece a los 39 años Cleopatra VII tras, según la creencia popular, ser mordida voluntariamente por una serpiente. 

Cleopatra VII, la reina de Egipto que vivió en los corazones de dos hombres legendarios: Julio César y Marco Antonio, era una mujer radiante, bella y una famosa gobernante femenina en la historia de Egipto, inspirando incluso decenas de libros y obras de teatro, como el 'Infierno' de Dante o las figuras de Marco Antonio y Cleopatra de las manos del propio William Shakespeare

Nacida en la dinastía macedonia en el 69 a. C., fue coronada la reina de Egipto y su hermano Ptolomeo VIII como rey después de la muerte de su padre, el rey Ptolomeo VII. 

Cleopatra tomó las riendas del imperio egipcio en el año 51 a. C. tras la muerte de su padre Ptolomeo XII Auletes. Aunque su familia había hablado griego durante generaciones (los Ptolomeos habían ganado el control del país cuando el reino de Alejandro Magno se dividió después de su muerte), hizo todo lo posible por aprender algo de egipcio para poder conversar mejor con sus súbditos. Obligada a casarse con sus hermanos de acuerdo con la costumbre local, gobernó con ellos por separado. Usando una aventura con el poderoso general romano Julio César, quien derrotó a su hermano Ptolomeo XIII en el Nilo, logró apoderarse del trono. 

Considerada como una de las mujeres más bellas y astutas de la historia mundial, Cleopatra VII terminó en el lado equivocado de Roma el 12 de agosto del 30 a. C. y se suicidó cuando las legiones de Octavio marcharon hacia Alejandría, la capital de Egipto. Aunque habían sufrido una derrota decisiva, pasó casi un año antes de que Octavio llegara a Alejandría y nuevamente derrotara a Marco Antonio. Y es que, temerosos y mal equipados, los egipcios acabaron rindiéndose y abandonando a Marco Antonio en el campo el 1 de agosto de 30 a.C. Según la tradición romana, el general cayó sobre su espada en desgracia. 

Aunque la leyenda dice que tenía una áspid (símbolo de la realeza divina) mordiéndole en su pecho después de enterarse de la derrota de su amante Marco Antonio en la Batalla de Actium y el posterior suicidio, no hay forma de saberlo con certeza, aunque la hipótesis de la serpiente es la que más peso tiene. Sea como fuere, lo que es seguro es que la muerte de Cleopatra (que ella misma intentó evitar intentando seducir al triunfante romano, aunque sin éxito), abrió la puerta para que Roma se convirtiera el poder dominante en el Mediterráneo durante los siglos venideros. 

Octavio ejecutó a Cesarión, hijo de Cleopatra, anexó Egipto al Imperio Romano y usó el tesoro de Cleopatra para pagar a sus veteranos. En el 27 a. C., Octavio se convirtió en Augusto, el primero y posiblemente más exitoso de todos los emperadores romanos. Gobernó un imperio romano pacífico, próspero y en expansión hasta su muerte en el año 14 d. C. a la edad de 75 años. 

domingo, 16 de agosto de 2020

Termina la construcción de la mayor iglesia gótica del norte de Europa

efeméride



El 14 de agosto de 1880 concluye la construcción de la catedral de Colonia (Kölner Dom), en Alemania. 

La catedral de Colonia tiene una larga e interesante historia que se extiende a través de muchos siglos. Es, sin duda, una construcción eterna, pues las obras comenzaron en 1248. Aunque su historia, se remonta un poco antes incluso. 

Los cristianos comenzaron a celebrar los servicios religiosos en la ubicación de la actual catedral de Colonia en la época romana. Después de que el arzobispo Rainald von Dassel trajera las reliquias de los Reyes Magos a Colonia en 1164, la catedral se convirtió en uno de los lugares de peregrinación más importantes de Europa y requirió una nueva arquitectura. 

El sitio de la catedral de Colonia ha sido ocupado por iglesias cristianas desde aproximadamente el siglo IV. Una catedral más antigua fue destruida por un incendio en 1248, e inmediatamente después se comenzó a trabajar en la catedral actual, que fue diseñada en estilo gótico en emulación de la arquitectura de la iglesia francesa. 

El plan de construcción de la catedral gótica fue elaborado por el maestro albañil Gerhard de Reil, quien modeló la nueva iglesia en las catedrales de París, Estrasburgo y Amiens. La piedra angular de la catedral gótica fue colocada por el arzobispo Konrad von Hochstaden en la fiesta de la Asunción de María el 15 de agosto de 1248. 

Sin embargo, su construcción cesó en el siglo XVI, debido a la falta de fondos y un desinterés general en la arquitectura gótica. El trabajo de construcción no se retomaría hasta casi 300 años después cuando, en el siglo XIX, la sociedad volvió a interesarse por la historia, la Edad Media y el estilo gótico en general. 

El proyecto se detuvo durante siglos, como hemos visto, con una gran grúa de madera a unos 56 metros del suelo, en la parte superior de la torre sur. Durante la década de 1790, las tropas de la Revolución Francesa ocuparon Colonia y utilizaron la catedral como establo y como granero. El trabajo de restauración comenzó en la década de 1820, impulsado por Sulpiz Boisserée, un defensor alemán del movimiento de renacimiento gótico. En 1842, el rey Federico Guillermo IV de Prusia colocó una nueva piedra angular, y el trabajo para completar la catedral se reanudó verdaderamente en serio. Los arquitectos Ernst Friedrich Zwirner y Richard Voigtel llevaron a cabo tan magna empresa, guiados por dibujos arquitectónicos realizados alrededor de 1300. La construcción finalmente terminó en 1880

El 15 de octubre de 1880 se colocó la última piedra en la parte superior de la torre sudoeste de 157 metros de altura. Todas las partes medievales de la catedral fueron construidas con traquitas (roca ígnea volcánica) de los Drachenfels, pero los constructores del siglo XIX emplearon areniscas. 

Poco después de 1900 se hizo necesaria mucha restauración, la piedra caliza se utilizó para reemplazar la erosionada piedra del exterior del coro. 

En la Segunda Guerra Mundial, la catedral fue severamente dañada. El interior del coro fue restaurado de 1945 a 1948, pero el trabajo en el extremo oeste continuó hasta 1956. La restauración del exterior comenzó en 1952, utilizando una nueva piedra, lava basáltica de Londorf. Y es que, aunque la catedral de Colonia recibió el impacto de hasta 14 bombas durante la Segunda Guerra Mundial, el edificio no cayó. Se cree que la catedral no fue completamente destruida por las bombas porque servía como un punto de referencia fácilmente reconocible para los pilotos. 

Culmina el festival de Woodstock 1969

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El 15 de agosto de 1969, cerca de 500.000 personas se congregaron en este concierto en Estados Unidos.

En busca de tres días (al principio dos) de paz y música, miles y miles de personas acudieron a un evento de sexo, drogas y rock and roll en un rincón del estado de Vermont (EE. UU.). Los jóvenes asistieron con la intención de escuchar tocar a grandes bandas en lo que finalmente se convirtió en el concierto de rock más grande de la década y uno de los que pasaron a la historia de la música.

A pesar de que inicialmente se esperaban unas 200.000 personas, cuando los organizadores anunciaron que el concierto sería gratuito, provocó una nueva avalancha de personas dirigidas a no perderse tan magno concierto. Hubo muchísimos atascos para acceder a la zona, en White Lake, cerca de Bethel, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Woodstock.

A pesar de la gran cantidad de gente concentrada en el mismo lugar, las fuerzas de seguridad afirmaron que el buen comportamiento fue la norma.

Los que llegaron al lugar improvisado fueron invitados a las actuaciones de Janis Joplin, The Who, Grateful Dead, Canned Heat, Crosby, Stills, Nash & Young, Jimi Hendrix, Joan Baez y Ravi Shankar.

Ni la lluvia nubló la felicidad ni la música. La marihuana, el baile y los cuerpos desnudos se convirtieron en el paisaje más común en estos tres días.

El Festival de Música de Woodstock fue una creación de cuatro hombres, todos de 27 años o menos, que buscaban una oportunidad de inversión: John Roberts, Joel Rosenman, Artie Kornfeld y Michael Lang. Sin embargo, sin una manera eficiente de cobrar a los asistentes al concierto, tal y como ocurrió -pues las cercas, las puertas y las taquillas aún no estaban listas para cuando empezaron a acudir los usuarios-, Lang y sus socios decidieron hacer de Woodstock un evento gratuito.

Treinta y dos músicos, una combinación de talentos locales y mundialmente famosos, se presentaron en Woodstock. Jimi Hendrix fue el último músico en tocar en Woodstock. Los retrasos por la lluvia le impidieron que subiera al escenario hasta la madrugada del lunes y para cuando se fue, la multitud había disminuido a unas 25.000 personas.

Una vez terminado el concierto, limpiar el lugar fue una tarea gigantesca y requirió varios días, muchas excavadoras y decenas de miles de dólares.

En 2006, el Centro Bethel Woods para las Artes abrió en la colina donde tuvo lugar el Festival de Música de Woodstock. Hoy, alberga conciertos al aire libre.

Hasta siempre, Elvis Presley

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El 16 de agosto de 1977 fallecía en su mansión de Graceland, en Memphis (EE.UU.), Elvis Presley, el "Rey del rock and roll"

Tenía 42 años cuando los fármacos acabaron finalmente con la vida del cantante de rock estadounidense, Elvis Presley. 

Un portavoz del hospital afirmó, tras ser trasladado al Hospital Bautista de Memphis, que Presley fue encontrado inconsciente en su casa por su manager, Joe Esposito, quien llamó a la ambulancia del departamento de bomberos. El personal de ambulancias trató de reanimar al cantante mientras lo trasladaban al hospital, pero el médico personal de Presley, George Nichopoulos, lo declaró muerto. 

Cuando la noticia de la muerte de Elvis se extendió por todo el país, las estaciones de radio comenzaron a reproducir sus discos de inmediato. Algunas emisoras rápidamente organizaron homenajes a Elvis, mientras que otras simplemente tocaron su música según iban haciendo peticiones los oyentes, muchos de los cuales estaban en estado de shock por su repentina muerte. 

Algunas personas llamaron a sus emisoras de radio favoritas únicamente porque querían contarle a alguien acerca de sus historias sobre la primera vez que escucharon a Elvis o sobre cuánto significaba para ellos su talento y su música. 

Los datos del servicio de ratings de televisión Arbitron revelaron que el día en que murió Elvis, ese 16 de agosto, hubo un gran aumento en la cantidad de televisores sintonizados con los programas de noticias de la noche. El mundo estaba conmocionado. 

De esta manera tan abrupta terminaría la carrera del hombre que grabó más de 400 canciones, que vendió más de 260 millones de discos y que siempre representará no solo el rock and roll, sino la repentina explosión de la música entre los jóvenes. Como curiosidad, recibió docenas de ofertas para actuar en Gran Bretaña, pero las rechazó siempre todas. 
  
¿Qué causó exactamente su muerte? 


Aunque la causa real de la muerte de Elvis fue la insuficiencia cardíaca, el incidente cardíaco se considera como el resultado del abuso de drogas continuado en el tiempo de la popular estrella del rock. 

Como muchos artistas en ese momento, Elvis era un gran consumidor de una serie de medicamentos recetados, incluidos opiáceos, barbitúricos y sedantes. Cuando el informe de toxicología de la sangre del artista fue publicado varias semanas después de su muerte, al parecer contenía altas dosis de, entre otras cosas, los opiáceos Dilaudid, Percodan y Demerol, así como Quaaludes y codeína. 

sábado, 15 de agosto de 2020

Herodoto

(Herodoto o Heródoto; Halicarnaso, c. 484 a.C. - Turios?, c. 426 a.C.) Historiador griego, el primero del mundo occidental.

Busto de Herodoto
En los nueve libros que componen su obra, titulada Historias, Herodoto narró detalladamente el decurso de las Guerras Médicas (Grecia frente al todopoderoso Imperio persa), que terminaron con la victoria de los griegos sobre Darío el Grande y su hijo Jerjes. Aunque un sentido moral y religioso orienta su relato, en el que se intercalan frecuentes excursos descriptivos y etnográficos sobre los pueblos bárbaros, ya la misma Antigüedad supo apreciar la novedad y el valor de su obra, y otorgó a Herodoto el título de padre de la historia.
Biografía
Herodoto nació en Halicarnaso (actualmente Bodrum, pequeña ciudad turca del Asia Menor) en fecha incierta, probablemente hacia el año 484 antes de Cristo. La colonia dórica de Halicarnaso se hallaba por aquel entonces bajo dominio persa y era gobernada por el tirano Ligdamis; los padres de Herodoto eran, por consiguiente, súbditos del Imperio persa, pero en sus venas corría sangre griega, y de hecho es probable que la familia perteneciese a la aristocracia de Halicarnaso.
Cuando todavía era un niño, y con motivo de una revuelta contra Ligdamis en la que murió Paniasis, tío o primo del futuro historiador, la familia de Herodoto hubo de abandonar su patria y dirigirse a Samos. Allí pudo Herodoto tener un contacto más estrecho con el mundo cultural jonio. Según la tradición, fue en Samos donde aprendió el dialecto jónico en el que redactó su obra; pero los investigadores modernos han comprobado que este dialecto era empleado también comúnmente en Halicarnaso.
Es casi seguro que, poco antes del 454 a.C., Herodoto regresó a Halicarnaso para participar en el derrocamiento de Ligdamis (454 a.C.), hijo de Artemisia, representante de la tiranía caria que dominaba en aquella época la vida política de la colonia. La siguiente fecha conocida con certeza de la biografía de Herodoto es la de la fundación, en el 444-443 a.C., de la colonia de Turios, junto a las ruinas de Síbaris. No se sabe si Herodoto formó parte de la primera expedición fundadora (que dirigió Pericles), pero sí que obtuvo la ciudadanía de la colonia.
Algunos de sus biógrafos informan de que, entre esos diez años que median entre la caída de Ligdamis y su llegada a Turios (454-444), Herodoto realizó viajes por varias ciudades griegas, en las que ofrecía lecturas de sus obras; incluso se dice que recibió diez talentos por una lectura ofrecida en Atenas, dato que hoy parece bastante improbable, aunque manifiesta la buena acogida que tuvo Herodoto en la ciudad.
Su estancia en la Atenas de Pericles le permitió contemplar el gran momento político y cultural que vivía la ciudad: en Atenas, Herodoto pudo conocer a Protágoras, abanderado de la revolución de la sofística, y a Sófocles, el gran poeta trágico que tanto influiría en su obra histórica. También en la época previa a la fundación de Turios Herodoto hizo aquellos viajes de los que nos habla en su obra: se sabe que estuvo en Egipto durante cuatro meses y que, después, fue a Fenicia y Mesopotamia. Otro de sus viajes le llevó al país de los escitas.
Todos estos viajes estuvieron inspirados por el deseo de aumentar sus conocimientos y de saciar sus ansias de saber, acicates constantes del pensamiento de Herodoto. Éste aparece a través de su obra como un hombre curioso, observador y siempre dispuesto a escuchar, cualidades que combinaba con una gran formación enciclopédica y erudita. Sus peregrinaciones continuarían después de establecerse en Turios, donde residió al menos unos cuantos años, si bien se sabe muy poco acerca de esta última etapa de su vida.
La parodia que realizó Aristófanes de la obra de Herodoto permite suponer que ésta era ya conocida en torno al año 425 a.C. Los últimos acontecimientos mencionados en las Historias de Herodoto acerca de Grecia se refieren al año 430 a.C.; se piensa que el historiador falleció en Turios entre los años 426 y 421 a.C.
Las Historias de Herodoto
La obra por la que Herodoto de Halicarnaso mereció el sobrenombre de padre de la historia no recibió de él ni el título ni la división; la división actual, en nueve libros, cada uno de los cuales aparece bajo la denominación de una musa, procede de los eruditos alejandrinos. Los cinco primeros libros describen los aspectos de fondo de las Guerras Médicas; los cuatro últimos contienen la historia de la guerra, que culmina con el relato de la invasión de Grecia por el rey persa Jerjes, y las grandes victorias griegas de Salamina, Platea y Micala.
Las Guerras Médicas y sus preliminares son, pues, el tema de esta primera gran historia narrativa de la Antigüedad. Pero si se renuncia a la simplificación, hay que advertir que la crónica de Herodoto, múltiple y compleja, es difícil de resumir: su finalidad y sus narraciones son varias y muy diferentes entre sí, por lo que, en un primer momento, cuesta ver el principio unificador de tan diversos materiales.

Herodoto
Para reunirlos, Herodoto recurrió a sus muchos viajes a lo largo del mundo conocido; de ellos extrajo sus fuentes de información y sus datos: unas veces, Herodoto recoge aquello que ha visto con sus propios ojos; otras, lo que le han contado; otras muchas, el resultado de sus pesquisas e indagaciones tras contrastar las tradiciones orales recibidas con los restos arqueológicos y monumentos o tras recurrir a los sacerdotes y estudiosos de los lugares visitados. Así, por ejemplo, su investigación sobre el mito de Hércules le llevó hasta Fenicia. Llama la atención ver cómo Herodoto va engarzando estos elementos tan distintos entre sí y cómo, en ocasiones, los recoge aun cuando, en su opinión, no son fiables: "Mi deber es informar de todo lo que se dice, pero no estoy obligado a creerlo todo igualmente" (lib. 7, 152).
Ya desde el comienzo de la obra, el propio Herodoto anuncia que su cometido es narrar los sucesos y hazañas de los hombres y, más en concreto, la guerra entre bárbaros y griegos. El núcleo central del relato es, ciertamente, la narración de las Guerras Médicas, aquellas que enfrentaron a Oriente con Occidente, pero ello da pie a Herodoto a insertar a lo largo de su obra numerosas digresiones. Éstas permitían a su público acercarse a esos países extraños y alejados, que estaban relacionados en mayor o menor medida con los persas. De esa manera, su narración no es unitaria, sino que se rompe siguiendo un principio asociativo, según el cual los distintos países y regiones aparecen en el momento en que se relacionan de algún modo con los persas.
Sin embargo, si bien estas digresiones son especialmente frecuentes en los primeros libros de la obra, se observa que disminuyen en la parte central de la misma, aquella en la que se narra el enfrentamiento entre Grecia y Persia. Se inicia entonces un relato bastante más escueto y objetivo, con un análisis e investigación mucho más detenida de los datos. Se descubre de este modo en la obra de Herodoto una gran multitud de estilos en dependencia directa con sus fuentes: para su descripción de países exóticos, Herodoto tuvo que recurrir a sus viajes y a informaciones de segunda mano, bien orales o bien escritas (como los relatos de otros logógrafos); por el contrario, para narrar la guerra, centro de su relato, Herodoto dispuso de documentos más accesibles y fiables sobre esos acontecimientos. Herodoto aúna así las dotes de un gran narrador y las de un historiador (esto es, investigador) en su intento de dilucidar la verdad a través de la maraña de sus múltiples fuentes.
De la etnografía a la historia
Esta heterogeneidad de materiales ha permitido aventurar hipótesis sobre la génesis de la obra. Así, las características internas y externas de los estudios dedicados a los diversos pueblos que sucesivamente fueron sometidos por los persas se explicarían con la premisa de que debieron originalmente coordinarse en una descripción etnográfica e histórica del imperio persa, y que no se convirtieron en parte de la obra hasta que, en el desarrollo de la narración, Herodoto se vio arrastrado por el apasionante interés que para él y para sus lectores tenía el conflicto militar con Grecia.
Después de compuestos, estos pasajes fueron incorporados al programa narrativo de las Historias con varios aditamentos: algunos fueron situados en el lugar por completo adecuado, según la crónica de la expansión persa (como el referente a los atenienses en Egipto, que tanto interés encerraba para él); otros, como el que se refiere a los lidios, fueron cambiados de sitio según las exigencias del nuevo tema; otros, finalmente (y así sabemos que sucedió con uno sobre los asirios) fueron suprimidos. Es bastante seguro, pues, que cierto número de pasajes, concebidos originariamente como lógoi o relatos independientes y destinados a la lectura ante un auditorio, fueron sometidos con posterioridad al plan historiográfico de la obra.

Herodoto
Tal explicación de la génesis de la obra de Herodoto da idea de su principal originalidad, ya que nos permite comprender cómo el autor fue pasando de la especulación teológica y de la curiosidad de los compiladores de noticias geográficas y etnográficas a la investigación de los hechos humanos averiguables mediante una tradición digna de fe. Antes de él, los escritores en prosa, que fueron denominados logógrafos, se habían preocupado meramente de investigar y sistematizar, siguiendo el ejemplo de la poesía épica, los míticos relatos de los orígenes divinos y humanos en genealogías y crónicas, y de recoger noticias sobre los sucesivos descubrimientos geográficos.
Naturalmente, Herodoto se halla todavía muy cerca de los logógrafos, tanto por su estilo fácil y fluido de narrador como por su lengua (escribe todavía en dialecto jónico), y también por su mentalidad. Si, en realidad, concede escasa importancia a la mitología, la concede muy grande, en cambio, a las noticias geográficas y etnográficas, sacando provecho de sus múltiples viajes. Sobre todo, sus intereses en el terreno de la geografía y la etnografía se orientan hacia todo cuanto le resultaba extraño y maravilloso, y sus descripciones, en sustancia, son un índice de las curiosidades recogidas, directamente o de oídas, sobre pueblos y países. Y como le atrae el detalle concreto y pintoresco, sin sutilizar demasiado sobre la importancia de los hechos referidos o sobre su credibilidad, su obra tiene a veces el encanto de una fábula.
A pesar de los rasgos arcaicos de su historia, su método era ya decididamente crítico: supo relativizar las noticias que le llegaban sobre Egipto o distinguir los acontecimientos de los que él mismo había sido testigo (autopsía) de aquellos que le fueron contados o que había conocido por tradición oral. De hecho, el término historia deriva de un vocablo griego, ístôr, que designaba al que relata algo que ha visto personalmente, aquello de lo que ha sido testigo. No por ello está exento de subjetividad (se han hallado huellas, incluso, de la enseñanza sofística), pero sólo en raras ocasiones se permite dar su opinión, y prefiere que el lector juzgue por sí mismo.
Herodoto comete también errores, y graves, por mera precipitación o por ignorancia; pero las tentativas repetidamente hechas para demostrar una mala fe han fracasado. Incluso en la historia humana busca lo maravilloso: los grandes fenómenos políticos, sociales y económicos encierran para él escaso interés. Los acontecimientos registrados en un reino se diluyen frecuentemente en la biografía anecdótica del rey o de los principales personajes; las causas primeras de los grandes acontecimientos, que, sin duda, no ignoró Herodoto, quedan relegadas tras las causas secundarias o personales. También en los hechos más importantes, como la batalla de Salamina o la de Platea, desbordan los detalles acerca de aventuras individuales, de heroísmos, astucias y frases memorables, que casi hacen olvidar la visión de conjunto.
La perspectiva ética y religiosa
La filosofía de la historia de Herodoto tiene sus raíces en las ideas morales y religiosas del viejo mundo jónico. La expansión imperialista persa termina con una catástrofe porque así lo desean los dioses, envidiosos de la excesiva prosperidad humana; ninguna fuerza del mundo, ningún suceso, podía salvar a los hombres, que habían incurrido en la envidia de los dioses; tal es su moral, semejante a la de las tragedias de Esquilo.
Herodoto es un espíritu religioso arcaico, e impone a su historia un esquema de hybris o desmesura (Jerjes desafiando los condicionamientos de la naturaleza al tender un puente de barcas entre Oriente y Occidente, o atreviéndose a azotar el mar) que se hace merecedora de un castigo, de una némesis o redistribución por parte de los dioses, que restablecen una situación equitativa. Los dioses desempeñan aún un papel importante en la narración de Herodoto, en la medida en que son envidiosos de la fortuna humana, sumamente frágil e inestable, como se desprende de la historia de Creso y Solón en el libro I.
Políticamente destaca su repulsa de las tiranías griegas y su inequívoca toma de partido por la libertad, que hizo posible aquella autodisciplina libremente querida que posibilitó la victoria de los griegos frente al despotismo oriental. En cuanto a su posible parcialidad, se observa que Herodoto expresa con frecuencia una cálida simpatía hacia los griegos en general y los atenienses en particular, engendrada probablemente durante el período en que residió en la Atenas de Pericles, y exalta la superioridad ética de las libertades cívicas griegas y el heroísmo que su cultivo permitía a sus ciudadanos; pero con la misma frecuencia admira la cultura de los pueblos que él reúne bajo el calificativo de bárbaros, y así exalta el poder persa, las grandes figuras de sus reyes o los admirables hechos de sus soldados.
La crónica de Herodoto se cierra precisamente con un elogio, por cierto bellísimo, de los persas (que prefirieron ser pobres, dominando a los demás, que vivir en la comodidad, pero sirviendo a otros), elogio que guarda semejanza con el tributado a los héroes de Maratón ("En Grecia, la pobreza fue siempre congénita, pero con el valor, con el buen sentido, con la fuerza de las leyes, los griegos combatieron no sólo la pobreza, sino también la sumisión al extranjero"), detalle que parece poco adecuado para terminar una historia de griegos y persas escrita por un griego. Pero todo lo que era grande atraía la simpatía de Herodoto, que con su arte aparentemente ingenuo sabe comunicarla al lector.
Su influencia
A pesar del enorme éxito obtenido por Herodoto, pronto comenzaron las críticas por parte de los historiadores posteriores, que le acusaban de ser poco riguroso con los datos. Uno de sus primeros críticos fue Tucídides, quien se refiere a su método como algo efímero y válido sólo para un instante, es decir, apto únicamente para la lectura y el disfrute.
Lo cierto es que Herodoto se convirtió en una fuente inexcusable para todos los historiadores del mundo antiguo, que poco a poco fueron rectificando algunas de sus informaciones sobre países lejanos y exóticos. Con el helenismo, la obra de Herodoto adquirió una mayor relevancia gracias al carácter un tanto novelesco de algunos relatos (algo muy del gusto de la época); un célebre estudioso alejandrino, Aristarco de Samotracia, realizó un comentario de sus obras. Así, la obra de Herodoto fue siempre, como se ha dicho, un punto de referencia, bien como modelo consciente o simplemente como anti-modelo.
También los romanos se rindieron ante la figura de Herodoto; fue Cicerón quien lo llamó "el padre de la historia". Muchos historiadores romanos se sirvieron de él como fuente, y abundan las citas sacadas de las Historias. Durante la Edad Media, período en que la lengua griega se convirtió en un verdadero arcano, Herodoto dejó de leerse, aunque de una manera indirecta, gracias a los historiadores latinos, se conocieron algunas de las anécdotas insertas en sus relatos. Su estrella volvió a brillar gracias a los logros del humanismo: fue Lorenzo Valla el primero que se atrevió a traducir su obra al latín, y, ya a comienzos del siglo XVI (en 1520), salió de las prensas de Aldo Manuzio la primera edición de sus Historias, con lo que el texto original de Herodoto entró de nuevo al caudal de la erudición de los siglos siguientes.