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martes, 14 de abril de 2020

Bill Clinton

(William Jefferson Clinton; Hope, Arkansas, 1946) Político norteamericano que fue el 42º presidente de los Estados Unidos (1993-2000). Se formó como abogado en las universidades de Washington (Georgetown), Oxford y Yale; en esta última conoció a Hillary Rodham, con quien se casó en 1975. Entró en la política activa desde 1972 de la mano del Partido Demócrata, para el que trabajó en las campañas electorales de George McGovern y Jimmy Carter. Tras adquirir popularidad en su Estado natal como fiscal general, fue elegido gobernador en 1978; perdió las elecciones de 1980, pero volvió a ganar las de 1982, 1984 y 1986.

Bill Clinton
En 1992 fue propuesto por su partido como candidato a la presidencia frente al republicano George Bush; durante la campaña electoral procuró vincular su imagen a la memoria del asesinado presidente John F. Kennedy (también demócrata), con el que le unían su juventud, su habilidad oratoria, exquisita educación, estilo simpático y enérgico y un ambiguo programa de «cambio», capaz de atraer votos de las más diferentes procedencias.
Tras ganar esas elecciones, Bill Clinton ocupó la presidencia en 1993. Tanto durante la campaña como en la posterior acción de gobierno contó con dos colaboradores tan brillantes como el vicepresidente Al Gore y su propia esposa, Hillary Clinton, destacada militante de la causa feminista. Precisamente a ella le encargó desarrollar el proyecto emblemático de su programa, la implantación de un sistema nacional de salud; sin embargo, no pudo sacarlo adelante por la creciente oposición conservadora, materializada al obtener los republicanos mayoría en las dos cámaras en las elecciones legislativas de 1994.
Clinton dio un giro conservador a su política, con medidas como el recorte de las ayudas sociales o el endurecimiento del bloqueo a la Cuba de Fidel Castro (1996). Consiguió así recuperar su popularidad, superando toda una serie de acusaciones personales que se le lanzaron desde su primera campaña presidencial (desde haber consumido drogas, haber eludido el servicio militar o haber sido infiel a su esposa, hasta haber manipulado a la Justicia para encubrir sus manejos inmobiliarios en el caso Whitewater). Logró así la reelección para un segundo mandato en 1996; pero las acusaciones de acoso sexual lanzadas desde la extrema derecha reaparecieron y pusieron a Clinton en graves aprietos.

Osama bin Laden

El siglo XXI se inició con un estremecedor suceso cuyas consecuencias se han dejado sentir hasta nuestros días: los ataques terroristas que han pasado a la historia como los atentados del once de septiembre o del 11-S. En esa fecha del año 2001, comandos suicidas secuestraron cuatro vuelos comerciales y estrellaron deliberadamente los aviones contra el Pentágono en Washington y las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, causando miles de víctimas. Como autor intelectual de los hechos fue de inmediato señalado el fundador de Al Qaeda, Osama bin Laden (1957-2011), que fue hasta su captura y ejecución por militares estadounidenses el terrorista más buscado del mundo.

Osama bin Laden
Osama bin Laden nació en 1957 en Riad, capital de la Arabia Saudí, de padre yemení y madre originaria de Siria. Era hijo de un humilde estibador que logró convertirse en el mayor contratista de obras de Arabia Saudí: el padre de Osama bin Laden, el jeque Muhammad bin Laden, ingeniero y arquitecto según algunas fuentes, simple campesino según otras, dejó su provincia natal de Hadramut, en el centro de Yemen, a principios de los años veinte. Al parecer, Muhammad se instaló en Hedjaz, Arabia Saudí, en 1932, y allí hizo una fortuna colosal gracias a sus relaciones con la familia real saudí, que le encargó numerosas obras públicas, y destacó como un hombre de negocios riguroso y honesto. Su madre, según se dice, no era la esposa favorita de Muhammad bin Laden, quien tuvo 54 hijos con 11 esposas. Uno de ellos fue Osama bin Laden; educado por preceptores privados, Osama tuvo una infancia y juventud dorada, codeándose con los hijos de los príncipes saudíes.
Cuando Muhammad bin Laden murió en un accidente de helicóptero en 1968, todo su inmenso imperio industrial pasó a sus hijos. Osama, con trece años, heredó ochenta millones de dólares. Durante sus estudios en la Universidad de Jeddah, Osama se vio influido por uno de sus profesores, el fundamentalista islámico Sheik Abdullah Azzam, empeñado en la liberación de la causa islámica de la dominación extranjera y alentador en la juventud musulmana del retorno a los estrictos postulados de la fe islámica. En 1979, tras finalizar su carrera universitaria (consiguió en la Universidad de Jeddah un diploma de ingeniero después de cinco años de estudio), pasó a formar parte de la plantilla de ingenieros de la empresa familiar.
A partir de 1979 fue ya patente la adhesión de Osama bin Laden a los credos del integrismo islámico, sin duda como reacción al acuerdo de paz entre Egipto e Israel. Ese mismo año la revolución islámica barría el régimen del Sha en Irán y los soviéticos invadían Afganistán. Su trayectoria profesional quedó truncada; Osama abandonó la empresa para integrarse en el movimiento armado que combatía la presencia militar rusa en Afganistán, siguiendo la llamada de la Yihad, la guerra santa.

Osama bin Laden
Su misión consistía en recoger dinero para financiar la resistencia de los movimientos islamistas contra las tropas de ocupación soviéticas. Escribía además violentas diatribas contra los comunistas, sin olvidar tampoco al Occidente «decadente». En 1980 empezó a reclutar guerrilleros proafganos y estableció sus primeros campamentos. Fue entrenado por la CIA y aprendió por la instrucción a mover dinero a través de sociedades fantasmas y paraísos fiscales, a preparar explosivos, a ocultarse y a utilizar códigos cifrados para comunicarse.
Ello se comprende en el contexto de la «guerra fría» que americanos y rusos sostuvieron desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la disolución de la URSS: los Estados Unidos aportaban su ayuda incondicional a todos los grupos afganos en su guerra contra la Unión Soviética, con la idea de convertir la ocupación de Afganistán en un «Vietnam ruso», como efectivamente ocurrió. Entre 1979 y 1989 los norteamericanos entregaron cerca de tres mil millones de dólares a la resistencia afgana, y cerca de 35.000 combatientes, procedentes de cuarenta países, fueron formados como guerrilleros en los campos de entrenamiento situados a lo largo de la frontera con Pakistán.
En 1988 Osama bin Laden fundó Al Qaeda («La Base», en árabe); la mayoría de sus miembros eran veteranos de la guerra de Afganistán, que finalizaría en 1989 con la derrota y retirada de las tropas soviéticas. La organización tenía bases en Argelia, Uzbekistán, Siria, Pakistán, Indonesia, Filipinas, Líbano, Irak, Kosovo, Chechenia, Cisjordania y Gaza. La ruptura definitiva de Osama bin Laden con sus aliados norteamericanos se produjo en 1990, cuando, como parte de los preparativos para la guerra del Golfo (1990-1991), los Estados Unidos desplegaron tropas en Arabia Saudí, tierra de los lugares sagrados musulmanes de La Meca y Medina. Anticipando que, después de la guerra del Golfo, se prolongaría la presencia norteamericana en el país, Osama bin Laden multiplicó sus llamamientos para derrocar a la monarquía saudí.
Esta decisión le acarreó primero el destierro, en 1991, y dos años después, la pérdida de la ciudadanía. Bin Laden se trasladó a Sudán, donde permaneció cinco años, pero, debido a las presiones estadounidenses, fue expulsado por el gobierno sudanés. En 1996 se instaló con su familia en Afganistán, y pronto entró en contacto con el líder del recientemente establecido régimen de los talibanes (1996-2001), el mulá Muhammad Omar. Le entregó en matrimonio a una de sus hijas y se hizo construir en el feudo de los talibanes una lujosa y espaciosa mansión, donde residió con su numerosa familia (tenía cuatro esposas y trece hijos).
Ese mismo año, haciéndose eco de las exigencias de los miembros de los órganos de seguridad nacional, el presidente Bill Clinton autorizó a la CIA a emplear todos los medios para eliminar físicamente al multimillonario saudí y destruir la estructura política y militar creada por éste, pero ninguno de los mercenarios contratados por el espionaje norteamericano (se habla de más de un millar) logró cumplir la arriesgada misión.
Al Qaeda estableció como objetivos prioritarios el ataque a los Estados Unidos y sus aliados en Oriente Próximo. Bin Laden fue el presunto responsable de los atentados norteamericanos de Nairobi y Dar es Salam, que provocaron 263 muertos en 1998, y del ataque contra el crucero US-Cole en Adén en octubre de 2000, con 17 muertos. Se calculaba que era poseedor de una fortuna de trescientos millones de dólares.

11-S: impacto del segundo avión en la torre sur
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, en los que fallecieron cerca de tres mil de personas, Osama bin Laden se convirtió en el terrorista más buscado del mundo. El 16 de septiembre de 2001, el presidente George Bush exigió a Afganistán la entrega del líder de Al Qaeda, a lo que el régimen talibán respondió con una tajante negativa. Pero ni la inmediata invasión de Afganistán (completada a finales del mismo año) llevó a su detención, ni se llegó a ninguna certeza sobre su paradero hasta diez años después: el 1 de mayo de 2011, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, anunció que Osama bin Laden había sido muerto en una operación llevada a cabo por comandos militares estadounidenses en una residencia en las afueras de la ciudad de Abbottabad, en Pakistán.

lunes, 13 de abril de 2020

Sir Douglas Haig

(Sir Douglas Haig, primer Conde de Haig; Edimburgo, 1861 - Londres, 1928) Militar británico. Mariscal de campo y comandante en jefe de las fuerzas británicas en Francia durante la Primera Guerra Mundial, Haig llevó a cabo campañas ofensivas exitosas pero muy criticadas en su país por el alto número de bajas que costaron.

Douglas Haig
Miembro de una familia acaudalada, tras estudiar en Clifton y en la Universidad de Oxford ingresó en el Royal Military College de Sandhurst, de donde salió, en el año 1885, con el grado de teniente de húsares. En el año 1891, ya con el grado de capitán, Haig tomó parte bajo el mando del polémico general Horatio Kitchener en la reconquista de Sudán, país que se controló en el año 1898 tras una larga y prolongada guerra, distinguiéndose en las batallas de Atbara y Omdurman.
Entre los años 1899 y 1902, siendo mayor, Haig participó en la Guerra de los Boers, en el sur de África, destinado en el Estado Mayor del general French. Ascendido al grado de teniente coronel, cuando regresó a Inglaterra el rey Eduardo VII le nombró ayudante e inspector general de caballeros en la India, puesto en el que permaneció hasta 1906.
Nada más estallar la Primera Guerra Mundial, Inglaterra mandó al continente un pequeño ejército al mando del general French, compuesto de dos cuerpos de ejército: el 1º, dirigido por Haig, con el grado de teniente general, y el 11º, comandado por el general Smith Dorrien. Fue precisamente el regimiento de Haig el encargado de hacer frente al formidable empuje de la primera ofensiva alemana, siendo obligado a tomar la retirada para no perder más hombres y no ser cortada la línea, acción en la que Haig demostró tener una gran serenidad y aplomo dentro del caos provocado por el repliege acelerado de sus tropas, primero sobre el río Oire, después sobre al Aisne y, por último, sobre el Marne.
En la batalla del Marne, Haig desempeñó un papel crucial con sus tropas, franqueando en septiembre de 1914 el Gran Morin, el Aisne y el Marne, en cuyas alturas septentrionales permaneció hasta el 16 de octubre del mismo año, cuando fue destinado al frente de Flandes con el objetivo prioritario de defender el sector Poperinghe-Cassel. A pesar de la extremada dureza de los ataques alemanes, las tropas de Haig consiguieron conservar intacta la línea del frente.
A principios del año 1915, Haig participó en la ofensiva aliada sobre la región de Artois, para, a finales de ese mismo año, el 17 de diciembre, sustituir a Sir John French (primer conde de Ypres) como comandante en jefe de todas las fuerzas británicas en Francia, las cuales llegaron a alcanzar por esa fecha la cifra de 600.000 hombres. La campaña del año siguiente sobre el río Somme no pudo resultar más desastrosa para Haig, ya que perdió en la ofensiva más de 420.000 hombres, acción por la que fue puesto seriamente en duda en su país. Aun así, en el año 1917 Haig siguió al frente de las tropas británicas y fue elevado al cargo de mariscal de campo.
El año 1917 no comenzó mejor para Haig y sus hombres, ya que surgieron graves discrepancias sobre cómo proseguir la guerra entre el mando francés y el británico. Los franceses optaron por el mantenimiento de las líneas, mientras que Haig era partidario de desarrollar una ofensiva conjunta para romper las líneas enemigas y avanzar en dirección a Berlín. En vista de la pasividad gala, Haig decidió actuar por su cuenta y riesgo, lanzando un fuerte ataque en Flandes.
La tercera batalla de Ypres, desarrollada entre los meses de julio a noviembre del año 1917, se saldó con unas pérdidas similares a la desastrosa batalla del Somme del año pasado, aunque Haig esta vez sí logró su propósito de alcanzar las costas belgas, acción que permitió a los aliados preparar el asalto definitivo contra las fuerzas alemanas al año siguiente.
Gracias a la conferencia interaliada celebrada en Doullens (el 26 de marzo del año 1918) entre Lord Milner, el mariscal Philippe PétainRaymond PoincaréGeorges Clemenceau y el propio Haig, se pudo acordar una gran ofensiva aliada sincronizada, al mismo tiempo que el mando militar supremo de las fuerzas aliadas se puso bajo las órdenes del general francés Ferdinand Foch. Haig, además de no poner ninguna objeción a dicha decisión, colaboró estrechamente con Foch en los preparativos finales y en la realización de la ofensiva.
Las tropas británicas de Haig ganaron las batallas de Amiens (del 8 al 12 de agosto), de Bopanme (del 21 de agosto al 1 de septiembre) y, por último, la de Epeluy (del 12 al 18 de septiembre), hasta que alcanzaron la divisoria establecida por el enemigo, la Línea Hindenburg, la cual fue literalmente hecha añicos por la ofensiva desplegada por Haig. Con el camino expedito, Haig se hizo fácilmente con Cambrai, San Quintín, Brujas y Gante y recuperó Mons, alcanzando el Rin con sus tropas.
Una vez finalizada la contienda, Haig fue nombrado por el rey Jorge V conde de Haig, y se dedicó con especial empeño, hasta su muerte, a la creación de la Legión Británica y a recorrer gran parte del Imperio Británico recaudando fondos para los veteranos de guerra.

Joseph Joffre

(Rivesaltes, 1852 - París, 1931) Mariscal de Francia, héroe de la Primera Guerra Mundial, que fue llamado el vencedor del Marne y el salvador de Francia. Cursó estudios en el Colegio de Perpiñán y la Escuela Politécnica. Participó en la Guerra Franco-prusiana (1870-71) como subteniente e intervino en la defensa de París.

Joseph Joffre
Después de la guerra concluyó sus estudios en la Politécnica; en 1872 ascendió a teniente en 1872 y, cuatro años más tarde, a capitán. En su carrera como ingeniero militar en las colonias tuvo diversas actuaciones a destacar: la defensa de Pontarlier (1874), la ocupación de Formosa (1885) y Tombuctú y la campaña de Madagascar (1897). Profesor en la Escuela de Guerra, tuvo dos nuevos ascensos en su carrera militar, primero a general de brigada (1900) y después general de división (1905).
Fue designado jefe del Estado Mayor en 1911 y recibió el mando supremo de las fuerzas franco-británicas en el frente occidental al estallar la Primera Guerra Mundial. En la primera batalla del Marne (septiembre de 1914) compartió la victoria con el general Gallieni, gobernador militar de París. Su estrategia consistía en retirarse estratégicamente para contraatacar más tarde. Sin embargo, fracasó su intento de atravesar las líneas enemigas, y el contraataque alemán a punto estuvo de conquistar la ciudad fortificada de Verdún.
En diciembre de 1915 se le dio el mando de todas las tropas francesas, pero fue sustituido el 26 de diciembre de 1916 por el general Robert Nivelle y nombrado mariscal de Francia en 1917. Se le otorgaron diversas misiones diplomáticas en Japón y América. En 1920 escribió La préparation de la guerre et la conduite des opérations y en 1932 Mémoires, compuestas por dos volúmenes.

Philippe Pétain

(Henri Philippe Pétain; Cauchy-à-la-Tour, Francia, 1856 - isla de Yeu, id., 1951) Militar y político francés. Realizó sus estudios militares en la Academia de Saint Cyr, en la que se graduó en 1878 como oficial de Infantería. No destacó demasiado en su carrera al principio y estuvo dedicado, desde 1906, a impartir clases en la École de Guerre. A través de sus lecciones se mostró favorable a los despliegues tácticos defensivos y al desarrollo de las líneas fortificadas.

Philippe Pétain
Ascendido a coronel en 1912, poco después de estallar la Primera Guerra Mundial alcanzó el generalato. Al frente del II Ejército francés intervino en la victoria de Champaña, en septiembre de 1915, y al año siguiente en la defensa de Verdún. La forma en que dirigió las operaciones militares de esta larga batalla, que duró diez meses, le granjeó el respeto y la admiración de sus compatriotas.
Merced a ello, cuando meses más tarde el descontento y desánimo de las tropas desembocó en una serie de motines, fue designado comandante en jefe del ejército en sustitución de Robert Nivelle, que había fracasado en la ofensiva del Chemin des Dames. Aunque reprimió con dureza a los amotinados, mejoró las condiciones de vida de los soldados, reorganizó la institución y devolvió la confianza a las tropas.
Hasta el final de la guerra mantuvo este cargo, si bien desde abril de 1918 quedó a las órdenes del general Ferdinand Foch, cuando éste, que era su jefe de Estado Mayor, fue designado por los aliados generalísimo supremo de los ejércitos del frente occidental que detuvieron la última ofensiva alemana y protagonizaron la contraofensiva que llevó al armisticio. A finales de año, Pétain recibió el bastón de mariscal.
No volvió a entrar en acción hasta 1925, cuando fue enviado a Marruecos para combatir al rifeño Abd el-Krim, a quien sometió al año siguiente. En años sucesivos desempeñó los cargos de inspector general del Ejército, ministro de Guerra con el gobierno de Gaston Doumergue y, en 1939, embajador en la España de Francisco Franco.
Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), tras la derrota sufrida en mayo de 1940 por el ejército francés frente al alemán, fue designado ministro de Estado y vicepresidente del consejo de ministros del gobierno de Paul Reynaud. Al dimitir éste se hizo cargo de la presidencia y le correspondió negociar el armisticio con los alemanes. Se reunió asimismo con Hitler en Montoire y acordó con él un régimen de mutua colaboración. Trasladó la capital a Vichy y la Asamblea le dio plenos poderes para gobernar la Francia no ocupada bajo el lema «Trabajo, familia, patria», que expresaba su intención de regenerar el país de su «decadencia moral»; bajo el impacto de aquella aparatosa derrota, contaba con el apoyo de la mayor parte de la población, convencida de que había salvado Francia de la destrucción total.
Sin embargo, los llamamientos de Charles De Gaulle a la resistencia primero y más tarde la ocupación alemana de todo el país lo dejaron en evidencia. Aceptó convertirse en policía de los invasores, adoptó una actitud pasiva frente a las deportaciones de judíos y apoyó la legión antisoviética gala que combatió con uniforme alemán en el frente ruso. Tras el desembarco aliado de Normandía y su posterior ofensiva, siguió al ejército germano en su retirada al otro lado del Rin.
Se refugió en Suiza y permaneció allí hasta que en 1945 se entregó a las autoridades francesas. Acusado de alta traición, fue juzgado y condenado a muerte. Sin embargo, el general De Gaulle, en consideración a su pasado como héroe de la Primera Guerra Mundial y a su avanzada edad, le conmutó la pena por la de cadena perpetua en reclusión en la isla de Yeu.

Erich Von Falkenhayn

(Burg Belchau, 1861 - Schlosshindstedt, 1922) Militar y político alemán. Destinado por su familia a la carrera militar, entró a servir en el ejército del II Reich, tras la reforma efectuada por el kaiser Guillermo II en 1889, con el grado de capitán de infantería.

Erich Von Falkenhayn
Precisamente sería el propio kaiser su principal mentor, pues, dentro de su política de deshacerse de los antiguos colaboradores de su padre (como ya había ocurrido con el canciller Bismarck, obligado a dimitir en 1890), Falkenhayn fue el militar elegido por Guillermo II para sustituir a otro de los veteranos del esplendor prusiano, el mariscal Helmut von Moltke, y se hizo cargo de sus funciones en el ejército desde 1895 hasta 1905 hasta que, finalmente, fue sustituido al frente del ministerio de Guerra en 1913, justo cuando Alemania comenzaba seriamente sus preparativos para el inminente conflicto bélico.
Al frente de su cartera ministerial, la carrera de incremento de armas por parte del ejército germano conoció un espectacular auge, lo que le valió, a modo de reconocimiento, que sustituyese una vez más al mariscal Moltke al frente de la jefatura del Estado Mayor del ejército en 1914, al inicio de la Primera Guerra Mundial. El primer paso de Falkenhayn fue la preparación de la ofensiva contra Rusia (1915), así como la invasión de Serbia (1916).
No obstante, a primeros de 1916 comenzaron las veladas acusaciones y los conflictos entre Falkenhayn y otros dos miembros del Estado Mayor, los generales Paul von Hindenburg y Erich Ludendorff. Las protestas de éstos se centraron en el traslado del frente, pretendido por Falkenhayn, del este al oeste. Los riesgos de la operación eran evidentes, factor que esgrimieron los generales opuestos a tal plan, pero Falkenhayn logró salirse con la suya apelando al golpe de efecto contra los aliados europeos de tener dos frentes abiertos.
El resultado fue la desastrosa derrota alemana en la batalla de Verdún (1916), al tener Falkenhayn que desviar tropas del frente para contrarrestar la ofensiva aliada en el Somme. Esta derrota bastó para que Falkenhayn fuese relevado del Estado Mayor, sustituido por von Hindenburg, y destinado al ejército que peleaba por establecer una cabeza de puente ente Rusia y Rumanía.
Desde este traslado, Falkenhayn inició la que sería una serie de destinos degradantes para quien había llegado a ocupar el mayor puesto en el organigrama del ejército alemán, y su caída en desgracia prácticamente se puede asociar al inicio del fin para los intereses bélicos alemanes. Tras Rumania (1916), fue destinado al frente de Palestina (1917) y, posteriormente, a la comandancia germana de Lituania (1918-1919). Tras el armisticio de 1919, ya no regresaría nunca a Alemania; vivió sus últimos años vagando por los países bálticos hasta su muerte.

Erich Ludendorff

Militar y político alemán (Kruszewnia, Posnania, Prusia, 1865 - Múnich, 1937). Sus brillantes cualidades militares le hicieron destacar desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914-18), cuando tomó la ciudad belga de Lieja mediante un audaz golpe de mano. Paul von Hindenburg le nombró entonces jefe de Estado Mayor (1914) y juntos formaron un equipo inseparable hasta el final de la contienda.

Erich Ludendorff
Primero dirigieron las operaciones alemanas en el frente del este, donde obtuvieron la victoria de Tannenberg sobre el ejército ruso. Y, desde que los partidarios de concentrar el ataque en el frente occidental quedaron desautorizados por el fracaso de Verdún (1916), Hindenburg y Ludendorf quedaron dueños del poder militar en Alemania. De hecho, ese poder se extendió al terreno político en una especie de dictadura de los dos generales: para tener las manos libres forzaron el cese de Theobald von Bethmann-Hollweg y su substitución por cancilleres de menor personalidad; hicieron caso omiso de las resoluciones del Parlamento pidiendo la paz; lanzaron la guerra submarina, que acabó provocando la intervención de los Estados Unidos contra Alemania (1917); y movilizaron las fuerzas de la nación para una verdadera «guerra total».
Cuando, derrotada Alemania, el gobierno de Max de Baden decidió pedir la paz, Ludendorff se quedó solo defendiendo la continuación de la resistencia. Su destitución por el emperador en el mes de octubre dio paso al estallido de la revolución de noviembre, que en gran parte fue una reacción de la izquierda contra la dictadura reaccionaria del tándem Hindenburg-Ludendorff. Este último huyó disfrazado a Suecia, regresando a Baviera en 1919.
Durante la República de Weimar (1919-33), participó en diversos movimientos ultraderechistas contra el régimen democrático: participó en el fracasado putsch de Hitler en Múnich (1922); fue derrotado como candidato nacionalsocialista a la Presidencia de la República (1925); y, tras dirigir el Partido Nacional Alemán de la Libertad, fundó con su esposa una secta nacionalista llamada Liga de Tannenberg (1926).