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viernes, 17 de abril de 2020

El baloncesto

También llamado «básquet» o «básquetbol», términos que adaptan fonéticamente el original inglés basketball, el baloncesto es actualmente el deporte más popular del mundo después del fútbol. A lo largo de su historia, el constante refinamiento y evolución del reglamento ha potenciado su exigencia y competitividad hasta convertir las retransmisiones televisadas en un espectáculo trepidante en el que brillan el dibujo vertiginoso de las tácticas y el virtuosismo y la pasión de los profesionales.
Pero el baloncesto no cuenta sólo con infinidad de seguidores «de sofá»; atraídos por un deporte indudablemente ubicado en las antípodas del aburrimiento, es igualmente practicado por otros tantos millones de escolares y aficionados, a nivel amateur o como mero entretenimiento.

Historia del baloncesto

El juego de pelota practicado en la cultura maya es uno de los antecedentes de este deporte. Los antiguos mayas construyeron incluso instalaciones especiales para su práctica, que consistían básicamente en una pista entre dos muros laterales en los que se colocaba un aro de piedra; por tales aros, presumiblemente, debía hacerse pasar una bola elástica en forma de pelota. Los orígenes del baloncesto moderno, sin embargo, se sitúan en tiempos mucho más recientes.
La historia de su creación no deja de ser curiosa. En la primavera de 1891, un profesor de educación física canadiense llamado James Naismith, que impartía clases en el Springfield College de Massachusetts, asumió el reto de concebir un deporte que se pudiera practicar durante los largos meses de invierno en las reducidas dimensiones del gimnasio de la institución. Tras varios meses de consideraciones, una mañana se presentó ante sus alumnos con un par de cestas de melocotones vacías y una pelota de fútbol; adosó las cajas a las paredes y una serie de jugadores, nueve por equipo, se afanaron por introducir el balón en la cesta.

James Naismith, creador del baloncesto
Aquel partido, el primero de la historia del baloncesto, acabó con el resultado de 1-0; la única canasta fue lograda, al parecer, por un tal William R. Chase. Entusiasmados con aquella nueva diversión, los estudiantes del Springfield College hicieron correr la voz y, a las pocas semanas, numerosas asociaciones solicitaban una copia de las reglas, publicadas por primera vez de modo oficial en 1892. Desde entonces hasta nuestros días el baloncesto ha experimentado una constante evolución; del reglamento inicial sólo se conserva la altura de las canastas, que fue y sigue siendo de 3,05 metros.
Los soldados norteamericanos desplazados a Europa durante la Primera Guerra Mundial difundieron el baloncesto en el viejo continente, donde comenzó a desarrollarse hasta convertirse en uno de los deportes más importantes, aunque sin alcanzar la inmensa popularidad de que ya gozaba en Estados Unidos. En 1932 se creó la Federación Internacional de Baloncesto Amateur (FIBA). En las Olimpiadas de Berlín (1936), el baloncesto se convirtió oficialmente en disciplina olímpica (ya en 1904 había sido deporte de exhibición en los Juegos de Saint Louis). Todo este proceso fue acompañado de la celebración de numerosas competiciones internacionales y de una progresiva profesionalización. Tras la Segunda Guerra Mundial, la difusión del baloncesto prosiguió hasta alcanzar prácticamente todos los rincones del planeta.

La NBA estadounidense

La Asociación Nacional de Baloncesto, conocida universalmente por las siglas NBA, nació en 1949 de la fusión de otras dos ligas profesionales ya existentes: la Asociación de Baloncesto Americana (BAA) y la Liga Nacional de Baloncesto (NBL). Los equipos de la NBA se agrupan y compiten en dos conferencias, Este y Oeste, organizadas a su vez en dos divisiones: la Atlántica y la Central en la Conferencia Este y la del Medio Oeste y el Pacífico en la Conferencia Oeste. Cada equipo es una franquicia asociada a una ciudad; sin embargo, la franquicia puede optar por cambiar su sede.
Para evitar la formación de equipos poderosos que monopolizasen los títulos y favorecer la igualdad de la competición, la NBA introdujo un reequilibrante sistema de draft (selección): a los equipos peor clasificados de las respectivas divisiones se les concedió el derecho a elegir, al principio de cada temporada, a los jugadores más prometedores procedentes de la potente liga universitaria, la NCAA. En tan competitivo contexto, el nivel de juego exhibido por los equipos estadounidenses pronto llegó a ser tan elevado que la superioridad de la NBA sobre las restantes ligas nacionales se hizo abrumadora.
Entre los equipos más importantes de la liga estadounidense cabe citar en primer lugar a los Boston Celtics, que entre 1957 y 1969 se adjudicaron un total de once títulos, nueve de ellos de forma consecutiva. Las estrellas de aquel legendario equipo fueron, entre otras, Joe Havlicek, Bob Cousy y el pívot Bil Russell. Los Celtics volvieron a vivir una época gloriosa durante la década de los ochenta, bajo el liderazgo de Larry Bird y Bill Walton.

El estadounidense Michael Jordan es considerado el mejor jugador de la historia
El otro equipo legendario por excelencia es los Lakers, que hasta 1963 estuvo radicado en Minneapolis; la franquicia consiguió un total de cinco títulos en los tiempos del pívot George Mikan. Tras su traslado a Los Ángeles, los Lakers siguieron siendo un conjunto puntero que contó con estrellas de la talla de Jerry West, Wilt ChamberlainKareem Abdul-Jabbar o Magic Johnson. Sus duelos con los Celtics en la década de los ochenta marcaron una nueva edad de oro de la NBA.
Otras franquicias de gran tradición ganadora han sido los New York Knicks, los Philadelphia 76ers (particularmente durante la época del gran Julius Erving), los Seattle Supersonics, los Detroit Pistons o los Houston Rockets. En la década de los noventa, los grandes dominadores de la competición fueron los Bulls de Chicago, que se adjudicaron un total de siete títulos de la mano de Michael Jordan, considerado el mejor jugador de la historia.
La NBA es independiente (no está adscrita a la FIBA) y sus reglas de juego son diferentes en algunos aspectos. Cada partido es un espectáculo perfectamente organizado en el que el aspecto deportivo no es lo único importante: hay orquestas, animadoras, shows, publicidad, televisión y un público que llena las canchas atraído por las extraordinarias figuras, que disfrutan de contratos multimillonarios. No hay aficionado que no siga los compases de la que es indiscutiblemente la más potente liga del planeta.

El baloncesto en los Juegos olímpicos

El dominio estadounidense en las competiciones olímpicas de baloncesto ha sido abrumador. Desde que el baloncesto debutó como disciplina olímpica en 1936, los norteamericanos han obtenido la medalla de oro en casi todas las ediciones de los Juegos; las contadas excepciones fueron Munich 1972, Moscú 1980, Seúl 1988 y Atenas 2004.

La final olímpica de Londres (2012) enfrentó a Estados Unidos y España
La final de los Juegos de Munich es la más controvertida de la historia: el pivote ruso Alexander Belov consiguió la canasta de la victoria a falta de apenas tres segundos para el final del partido, lo que provocó las airadas protestas de la delegación americana. La URSS se impuso nuevamente en Moscú 1980, aunque el boicot de Estados Unidos había devaluado el torneo. En Seúl 1988, una selección de los mejores jugadores universitarios estadounidenses fue incapaz de imponerse al pujante baloncesto europeo: el equipo de Yugoslavia se alzó con una merecida victoria.
En los Juegos de Barcelona (1992), el baloncesto olímpico adquirió una nueva dimensión con la primera participación de los profesionales estadounidenses; antes de esta fecha, sólo los jugadores amateurs podían formar parte del combinado nacional. La selección de Estados Unidos (el Dream Team o «equipo de ensueño», como fue bautizado) quedó integrada por los mejores jugadores del momento (entre ellos, Magic Johnson, Larry Bird, Michael Jordan, Hakeem Olajuwon y Charles Barkley) y se adjudicó el oro con aplastante superioridad. Atlanta 1996 tuvo su propio Dream Team II, formado por muchas de las estrellas de la anterior edición.

El Campeonato Mundial de Baloncesto

Instituido en 1950 por la Federación Internacional de Baloncesto Amateur (FIBA), el Campeonato Mundial de Baloncesto congrega cada cuatro años a las selecciones nacionales que previamente han superado la fase de clasificación. El número de países participantes ha ido variando; las tres últimas ediciones reunieron a un total de veinticuatro equipos procedentes de las cinco federaciones continentales de la FIBA. Tras una liguilla por grupos, los mejor clasificados pasan a una segunda fase que se decide por el sistema de eliminatoria directa. Estados Unidos, Yugoslavia y la Unión Soviética integran el podio de las naciones con más títulos mundiales.
AñoSede
Campeón
1950Argentina
Argentina
1954Brasil
Estados Unidos
1959Chile
Brasil
1963Brasil
Brasil
1967Uruguay
URSS
1970Yugoslavia
Yugoslavia
1974Puerto Rico
URSS
1978Filipinas
Yugoslavia
1982Colombia
URSS
1986España
Estados Unidos
1990Argentina
Yugoslavia
1994Canadá
Estados Unidos
1998Grecia
Yugoslavia
2002Estados Unidos
Yugoslavia
2006Japón
España
2010Turquía
Estados Unidos
2014España
Estados Unidos

El baloncesto en Europa

El baloncesto europeo ha ido siempre a remolque del norteamericano desde todos los puntos de vista: técnica, táctica y organizativamente. Las ligas nacionales tradicionalmente más fuertes han sido la italiana y la española, aunque la liga griega alcanzó notable pujanza en la década de los 90. La competición de clubes más antigua a nivel europeo fue la Copa de Europa, disputada por primera vez en 1957, que condujo a la actual Euroliga tras diversas reformas y cambios de nombre. Los equipos que más veces se la han adjudicado han sido el Real Madrid (en nueve ocasiones) y el Panathinaikos (seis títulos). Entre las grandes figuras individuales cabe citar a los italianos Dino Meneghin y Antonello Riva, a los españoles Antonio San Epifanio y Fernando Martín, los yugoslavos Ranko Ceravica, Drazen Petrovic y Toni Kukoc, el ruso Serguei Belov y el lituano Arvydas Sabonis. En los últimos años, un nuevo hándicap ha lastrado el baloncesto europeo: el sueño de sus más talentosas figuras es desarrollar su carrera en la NBA. Es el caso, entre otros muchos, del español Pau Gasol.

Reglas del baloncesto

El baloncesto se juega entre dos equipos formados por cinco jugadores cada uno; el objetivo es introducir el balón en la canasta del adversario tantas veces como sea posible y superar al equipo contrario en el cómputo final de los puntos que se conceden por cada canasta.
Desde los tiempos de James Naismith, el reglamento del básquet ha sufrido infinidad de modificaciones cuya finalidad ha sido, en muchas ocasiones, potenciar su rapidez y espectacularidad; a ello apuntan algunas de las normas actuales, como las limitaciones de tiempo que impiden a jugadores y equipos retener el balón o demorar el ataque. El reglamento a nivel europeo ha evolucionado en busca de un juego más técnico, a diferencia del de Estados Unidos, donde prima el espectáculo y se desarrolla un juego mucho más permisivo, con mayor contacto físico entre los jugadores. Ciertamente, como espectáculo televisado, el baloncesto impresiona por su ritmo trepidante, su extrema competitividad y las extraordinarias facultades físicas y técnicas de los profesionales.

La pista

La pista de baloncesto es un rectángulo en cuyas medidas se producen ligeras oscilaciones según las distintas reglamentaciones y países: entre 22 y 29 metros de largo y entre 12 y 16 de ancho. El suelo generalmente es de parquet en las canchas cubiertas, y de pavimento duro en las demás pistas polideportivas. En recintos cerrados, el techo debe estar a una altura mínima de 7 metros. La pista está delimitada por diferentes líneas que determinan espacios específicos: la botella o zona de tres segundos; la zona de triples, a 6,25 metros de la canasta; la línea de tiros libres, que dista del fondo de la pista 5,80 metros; la línea central, que separa los campos; y la zona de salto entre dos, dentro de los dos círculos centrales.

Pista de baloncesto
En cada extremo, y adelantado 1,20 metros en el interior de la pista, se sitúa el tablero con el aro. El tablero es de material sintético, rígido y transparente, y suele medir 1,80 de ancho por 1,05 o 1,20 de alto. El aro o canasta se halla a una altura de 3,05 metros y tiene un diámetro interior de 45 centímetros; a su parte inferior se ajusta una red que facilita la visualización del enceste. El aro está sujeto al tablero de forma flexible para evitar posibles roturas, aunque muchas veces, ante mates espectaculares, esta flexibilidad no es suficiente y se producen aparatosas roturas de tableros. Los balones homologados son de material sintético y, en su diseño más reciente, de color anaranjado con franjas amarillas. Su circunferencia mide de 75 a 78 centímetros y su peso debe oscilar entre los 567 y los 650 gramos.

El partido

Un encuentro de baloncesto se divide en cuatro partes de diez minutos (doce minutos en la NBA). En caso de empate se disputa una prórroga de cinco minutos. Tales periodos son de juego efectivo; si, por ejemplo, el balón sale de la pista, el cronómetro se detiene hasta que vuelve a ponerse en juego. Dos árbitros (o tres, según las diferentes ligas) son los encargados de supervisar el cumplimiento de las reglas y sancionar las conductas antideportivas. Uno de ellos es el principal y, en caso de disparidad de criterios entre los árbitros, prevalece su opinión. Junto a la pista, los anotadores y cronometradores de la mesa de control llevan la cuenta del número de faltas de los jugadores y controlan las sustituciones y el tiempo.
Debido a la gran variedad de alternativas técnicas que se plantean durante un partido y al propio dinamismo del juego, los entrenadores de cada equipo tienen derecho a solicitar dos pausas («tiempo muerto») de un minuto. Durante los tiempos muertos el entrenador y los jugadores planean las estrategias a adoptar a la vista del desarrollo del partido. El árbitro está obligado a conceder el tiempo muerto después de la siguiente canasta.

Tablero y cesta de baloncesto
Cada equipo puede inscribir un máximo de doce jugadores en un partido, de los cuales cinco estarán en pista. Las sustituciones se producen cuando el juego está detenido. Gana el partido el equipo que suma mayor número no de canastas sino de puntos, pues los encestes tienen distinto valor según la circunstancia. Los tiros libres con que se sancionan las faltas personales otorgan un punto; los encestes efectuados en juego dentro del semicírculo de los 6,25 metros valen dos puntos, y los lanzamientos desde más allá de la línea de los 6,25 metros se premian con tres puntos.

El balón y los jugadores

El partido se inicia con un salto de dos jugadores rivales en el centro de la cancha para disputar la primera posesión del balón. El contacto con el balón se realiza siempre con las manos, ya sea para pasarlo a un compañero o para lanzarlo a la canasta. Los jugadores no puede avanzar reteniendo el balón en las manos; deben hacerlo botar en el suelo, pues de lo contrario se incurre en pasos, infracción por la que un jugador, y por tanto su equipo, pierde la posesión del balón. Se cometen pasos cuando se dan tres pasos sin botar el balón, y dobles cuando después de botar y coger el balón se vuelve a botar, en lugar de pasarlo o lanzarlo. Siempre que un equipo logra una canasta, el conjunto contrario pone la pelota en juego sacando desde la línea de fondo. Cuando el balón es enviado fuera por un jugador, el equipo rival recupera la posesión y realiza el saque desde el lugar por donde ha salido la pelota.
Una serie de normas temporales intensifican endiabladamente el ritmo de juego e impiden que los equipos con ventaja en el marcador se limiten a pasarse la pelota a la espera del final del partido. La regla de los 24 segundos establece que, tras conseguir la posesión de la pelota, el equipo tiene un margen de veinticuatro segundos para lanzar a canasta. La regla de los 10 segundos obliga al equipo con el balón a sobrepasar la línea central para atacar la canasta contraria antes de diez segundos. Por la regla de los 5 segundos, cualquier jugador tiene cinco segundos para poner el balón en juego tras recibirlo del árbitro o de un compañero. La regla de los 3 segundos, por último, prohíbe permanecer más de tres segundos en la zona restringida o botella del equipo contrario.

Faltas y sanciones

Existen dos tipos de faltas, la personal y la técnica. La falta personal se señala cuando un jugador contacta con el contrario interfiriendo su juego. Puede ser en defensa o en ataque, y se sanciona con un servicio de banda o con tiros libres. Si la falta se produce en el momento de efectuar un lanzamiento a canasta, se castiga con dos tiros libres y la cesión del balón al equipo contrario.

Vince Carter en pleno vuelo antes de un mate (NBA, temporada 1999-2000)
La acumulación de cinco faltas personales (seis en la NBA) implica la expulsión del infractor, que es sustituido por alguno de los jugadores del banquillo. Las faltas técnicas penalizan las protestas, discusiones o conductas antideportivas; se sancionan con una falta personal y dos tiros libres. Otras infracciones son los citados pasos y el campo atrás, es decir, el retorno a campo propio del balón una vez traspasada la línea central.

Fundamentos tácticos y sistemas de juego

Al igual que sucede en casi todos los deportes colectivos, las necesidades técnicas y estratégicas del baloncesto han llevado a la especialización de los jugadores en determinadas funciones específicas. Así, el base viene a ser el director de juego del equipo: se encarga de subir la pelota y dirigir el ataque; debe tener gran velocidad, dominio del balón y profunda visión del juego. El escolta ayuda al base en sus acciones ofensivas, pudiendo actuar de enlace entre el base y el pívot; sus características físicas y técnicas son una mezcla entre el base y el alero. El alero se desenvuelve preferentemente junto a las bandas; su punto fuerte es el lanzamiento exterior. El pívot suele ser un jugador de gran envergadura; es el encargado de capturar los rebotes tanto defensivos como ofensivos, y de desarrollar el juego interior cerca de la canasta. El Ala-pívot se encuentra a medio camino entre los dos anteriores. No es infrecuente que un mismo jugador pueda desempeñar varias de estas funciones.

Acciones tácticas

El dribbling como acción individual y el pase en el aspecto colectivo son las principales formas de avanzar en territorio enemigo y acercarse a la canasta contraria lo suficiente para culminar la jugada con un tiro o lanzamiento. Los virtuosos del dribbling, capaces de sortear a los rivales con vistosos malabarismos con el balón e inesperados cambios de dirección y de ritmo, figuran sin duda entre los jugadores más admirados.
Los principales tipos de pase son el pase de pecho con dos manos, el pase picado, el pase por encima de la cabeza, el pase de béisbol, el pase de entrega y el pase de gancho. Tales lanzamientos se efectúan entre los profesionales con la máxima rapidez, seguridad y precisión, y teniendo siempre en cuenta la posición de los jugadores que defienden para que el receptor pueda iniciar un nuevo movimiento.

Intento de mate obstruido con un tapón
En los lanzamientos a distancia, el balón sigue una trayectoria parabólica de altura media, con efecto rodado hacia atrás, debido al impulso final con los dedos. Toda una jerga designa los distintos tipos de lanzamiento. En el tiro libre que sanciona las faltas personales no existe presión del rival. Los tiros en carrera y en suspensión son, actualmente, los únicos que pueden eludir el poderío de las defensas. El tiro en suspensión, a larga distancia, se realiza desde el aire tras un salto; el tiro en carrera basa su eficacia en la capacidad de esquivar y sorprender a los rivales.
En distancias cortas, el tiro en bandeja es el que se realiza en carrera acercándose al aro: se coloca la mano debajo del balón y se acerca al aro como si de una bandeja se tratara. El tiro de gancho se realiza cuando el jugador está de espaldas cerca del aro y pivota protegiendo el balón. El mate es la acción más espectacular: consiste en encestar con una o dos manos impulsando el balón desde arriba después de un gran salto.
La lucha más dura se desarrolla en torno a las canastas. En esta zona los contactos para ganar la posición más ventajosa son muy intensos, pues implican mayores posibilidades para los atacantes de efectuar encestes y para los defensores de impedir su realización. La manera que los defensores tienen de evitar tantos es por medio de tapones: un defensor intercepta el balón lanzado a la canasta por un atacante. Otra de las fórmulas que evitan o dan la posibilidad de hacer puntos son los rebotes: los jugadores pelean encarnizadamente por un balón que no ha entrado en la canasta, unos para recuperar su posesión y otros para rematar y culminar la jugada.

Sistemas de defensa

En el baloncesto se distinguen dos tipos de defensa: la defensa individual o al hombre y la defensa en zona. Su aplicación depende de la estrategia adoptada y de las características específicas de los jugadores del propio equipo y del equipo contrario. Un tercer sistema defensivo es el mixto, que combina los dos anteriores.
En la defensa individual, cada jugador se encarga de marcar a un adversario concreto, buscando anular su juego y siguiéndolo en todos sus desplazamientos. La actividad defensiva dependerá en cada caso de las características del atacante y de su posición en la cancha. Así, la defensa frente a un base debe impedir que construya el juego de ataque en buenas condiciones; la defensa contra un pívot debe evitar que le llegue el balón cerca del aro. El punto clave de este sistema es hallar el término medio entre un marcaje blando (y por tanto ineficaz) y un marcaje excesivamente férreo (que puede diezmar el equipo por acumulación de faltas personales).

La lucha bajo las canastas es un enconado cuerpo a cuerpo
La defensa en zona se ajusta a un esquema territorial: cada jugador se responsabiliza del juego que tiene lugar en una parte concreta de la pista. El adversario no es objeto de un marcaje personal a menos que se halle en posesión de la pelota. De esta forma se facilita la recuperación de rebotes, se favorecen los contraataques y disminuye el riesgo de realización de faltas personales; el principal problema de este procedimiento estriba en que no permite hacer frente eficazmente a los tiradores a distancia.
Los sistemas en zona se definen según la posición de los jugadores; los más utilizados son el 2:3, el 2:1:2, el 1:2:2 y la defensa mixta. La defensa 2:3 presenta dos jugadores adelantados que se sitúan en los extremos de la línea de tiro libre, normalmente el base y el escolta, y una segunda línea de tres, cerca de la canasta, para asegurar el rebote e iniciar el contraataque. El sistema 2:1:2 es parecido; el jugador central de la línea trasera se adelanta para formar un triángulo alrededor del aro y cerrar mejor el pasillo central y el rebote.
En la defensa mixta, normalmente los jugadores altos defienden en zona, cerrando la entrada a canasta, y uno o dos jugadores se adelantan para presionar y marcar individualmente a los jugadores que deben crear el juego en el equipo contrario. Otra forma de defensa es la conocida como «defensa presionante», que se realiza en toda la cancha y es mucho más exigente; se intenta evitar la fluidez en el ataque del equipo contrario, obstaculizando su juego hasta forzar errores que permiten al conjunto defensor recuperar el balón.

Sistemas de ataque

El ataque contra una defensa individual suele plantearse mediante situaciones de uno contra uno, y tiene como base la técnica individual de cada jugador para superar al contrario. A nivel de equipo, los bloqueos e interposiciones en la trayectoria de los defensas buscan facilitar el desmarque de los compañeros para llegar a una posición de superioridad que permita recibir el balón, lanzar, pasar o progresar.
El ataque contra una defensa en zona se puede solventar con un lanzamiento exterior, debido a que no se ejerce presión contra los jugadores exteriores. Existen diferentes estrategias para obtener la máxima eficacia en el ataque, que se basan en técnicas específicas de bloqueo para tener un lanzamiento fácil. Son frecuentes los sistemas 2:1:2 y 1:3:1.
Con el contraataque se consigue llegar a la canasta contraria antes de que el equipo se organice, jugando con la velocidad y el factor sorpresa. Los contraataques suelen originarse en la captura de un rebote, seguida de un pase rápido a un buen driblador que se lanza a toda máquina hacia el aro contrario y culmina la acción o se apoya en algún compañero también lanzado a la carrera.

jueves, 16 de abril de 2020

Ana Belén

(María Pilar Cuesta, Madrid, 1950) Actriz y cantante española. Se dio a conocer en un concurso radiofónico de cantantes infantiles, cuando la moda de los "niños cantores" del cine español tocaba a su fin. Tras su debut como protagonista en la pantalla a los catorce años, en Zampo y yo, no se conformó con ser un descubrimiento infantil más y se apresuró a diseñar su carrera de adulta.

Ana Belén
Sin abandonar la canción, estudió arte dramático e inició una serie de excelentes interpretaciones teatrales con obras de autores clásicos y contemporáneos. Lo mismo cabe decir de su calidad profesional en televisión, la música (actividad que reforzó a partir de su matrimonio con el cantante Víctor Manuel en 1970) y el cine, con tres décadas de trayectoria y varios trabajos de gran calidad, como los que rodó con Manuel Gutiérrez Aragón (Demonios en el jardín, 1982) y Mario Camus, entre ellos La colmena (1982), basado en la novela de Camilo José Cela, y La casa de Bernarda Alba (1987), adaptación del drama homónimo de Lorca. Bajo la dirección de José Luis García Sánchez participó en Divinas palabras (1987, basada en la obra de Valle-Inclán) y El vuelo de la paloma (1989), y con Vicente Aranda en La pasión turca (1994), traslación a la gran pantalla de una exitosa novela de Antonio Gala.
Mujer polifacética, ha sabido imponer y mantener con inteligencia el personaje que representa, a la vez popular y prestigioso. En los años 90 multiplicó sus facetas profesionales con la creación de una productora propia (Ion Films), la dirección cinematográfica, con Cómo ser mujer y no morir en el intento (1991), y la comedia musical, con Mi bella Elena (1995).
En el terreno musical, sus grabaciones más representativas son Para la ternura siempre hay tiempo (1986) y Como una novia (1991). En 1998 colaboró en Lorquiana, doble álbum en homenaje al poeta Federico García Lorca. Otras películas en que participó como actriz fueron La corte del Faraón (1985), Sé infiel y no mires con quién (1985), Libertarias (1995), El amor perjudica seriamente la salud (1996), Mírame (1997) y Antigua vida mía (2001).

Joan Manuel Serrat

(Barcelona, 1943) Cantautor español. Hijo de una familia obrera que vivía en el barrio barcelonés del Poble Sec (a lo que alude su apodo El noi del Poble Sec), se graduó como perito agrónomo, profesión que nunca llegaría a ejercer. Su primera presentación en público como cantautor tuvo lugar en 1965, en Radio Barcelona; ese mismo año entró a formar parte del grupo Els Setze Jutges. Dos años después editaría su primer álbum, con el sello Edigsa.

Joan Manuel Serrat
Serrat fue uno de los iniciadores de la Nova Cançó catalana, generación de cantautores contestatarios que reivindicaron el uso del catalán durante la dictadura del general Francisco Franco y que componían sus letras al modo poético e intimista de sus inspiradores de la chanson francesa. Pero Joan Manuel, hijo de padre catalán y madre aragonesa, pronto empezó a cantar también en castellano, y eso lo hizo candidato a representar a España en el festival de Eurovisión de 1968. Serrat decidió finalmente no participar si no podía hacerlo en catalán, y la canción preparada para él, La, la, la, acabó siendo interpretada por Massiel, que ganó el festival. Por aquella renuncia estuvo vetado en la televisión y en las emisoras de radio estatales durante casi diez años.
Pese a todo, la calidad de sus composiciones (que en adelante alternarían con toda naturalidad el catalán y el castellano) se impuso a las presiones políticas, consiguiendo convertir infinidad de temas en emblemáticos de toda una generación. Esta etapa musical es, sin duda, la más fértil de un Joan Manuel que sabe retratar a la perfección paisajes y sentimiento, hasta el punto de que álbumes como Mediterráneo (editado en abril de 1971) le llevaron a estar presente en media Europa y en toda Sudamérica. La censura volvió a dejar fuera el tema Edurne (cuya letra cuenta una historia referida a la represión franquista en Euskadi) y en 1975 hubo de autoexiliarse en México a raíz de unas manifestaciones contra el régimen franquista.
Regresó tras la muerte de Franco y, en plena transición política, Serrat adquirió un tono más intimista y nostálgico (En tránsito, 1981), conservando intacto su prestigio y, desde luego, el reconocimiento internacional en álbumes como Sincerament teu (1987), en el que colaboraron figuras de la música brasileña. Ello no le impidió comprometerse activamente con las campañas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Nunca ajeno al clima social, editó en 1992 el LP Utopía, en el que, de un modo maduro, lejos del tono panfletario de los cantautores de finales de los sesenta, volvió a la carga contra los tópicos utilizados por los poderes políticos y económicos, temática que ya había abordado en El Sur también existe (1985).
Utilizando adecuadas dosis de ironía y sensibilidad en todas sus composiciones, Joan Manuel Serrat fue desde sus inicios el mejor fotógrafo de la realidad española. Ayudó además a rescatar del olvido a poetas como Antonio MachadoRafael AlbertiMiguel Hernández, Joan Salvat-Papasseit o Mario Benedetti. Su capacidad creadora y su talento han servido de referencia a músicos e intérpretes no sólo de su generación sino también de las siguientes, como lo prueba la edición, a finales de 1995, de un álbum homenaje en el que artistas más jóvenes pero igualmente consagrados realizaron versiones de sus temas más conocidos.
Después de cuatro años sin grabar, en 1998 publicó el álbum Sombras de la China, que reunía once temas inéditos. En 2000 editó Cansiones, un trabajo que firmó con el nombre de Tarrés (su apellido leído de derecha a izquierda) y en el que ofrecía un repaso del cancionero clásico hispanoamericano que, según el propio autor, le ha acompañado durante su dilatada carrera. Dos años más tarde lanzó al mercado Versos en la boca, nuevo disco con once temas inéditos, y en 2003 presentó Serrat sinfónico, trabajo para el que reunió dieciséis temas de su repertorio grabados con la Orquesta Sinfónica de Barcelona.

Serrat en concierto
En marzo de 2004 fue condecorado con la Orden de Mayo en el grado de comendador, una de las más altas condecoraciones que otorga el Gobierno argentino, por su compromiso con la democracia y la lucha por los derechos humanos. Este reconocimiento se vio además acompañado de innumerables muestras de cariño de sus seguidores ante la noticia de que el cantante padecía un cáncer de vejiga, del que tuvo que ser operado en noviembre de ese mismo año. Felizmente recuperado, en abril de 2006 presentó un nuevo trabajo en catalán, , un canto a la isla de Menorca y en especial a su capital, Mahón.
Como si se tratase del ocaso de su carrera, cuando en realidad continúa desplegando una envidiable creatividad, a Joan Manuel Serrat le llueven los premios en reconocimiento a su larga trayectoria como cantautor. Entre los más recientes se cuentan la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo, concedida por el gobierno español en 2006, con la que se le reconocía, además de su labor profesional, el ser "un referente moral"; el título de doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid por su contribución a la lengua española en general y a la catalana en particular, también en 2006; la Medalla de Honor del Parlamento de Cataluña y el nombramiento como caballero de la Legión de Honor de la República Francesa, ambos en 2007. Entre premio y premio, el más estimado de los cantautores españoles realizaba en 2006 y 2007 dos exitosas giras por todo el mundo: Serrat 100x100, en compañía de Ricard Miralles, y Dos pájaros de un tiro, a dúo con Joaquín Sabina.

Joaquín Sabina

(Úbeda, Jaén, 1949) Cantautor español considerado uno de representantes más destacados del folk-rock urbano español de los noventa. Joaquín Sabina figura entre los pocos cantautores que ha sabido evolucionar con los tiempos y ampliar su número de seguidores hasta límites insospechados.

Joaquín Sabina
Interesado desde la temprana adolescencia por la poesía y la música, se inició como compositor musicando los espectáculos de un grupo teatral de Granada. En 1976, tras una estancia en Inglaterra, fijó su residencia en Madrid y se convirtió en un habitual de La Mandrágora, local en el que compartió tablas con Javier Krahe y Alberto Pérez. Tras firmar contrato con la discográfica Movieplay, en 1978 sacó a la luz su primer álbum, Inventario, al que seguiría en 1980, con el sello Epic, Malas Compañías (con arreglos de Hilario Camacho y José Antonio Romero), álbum que contenía sus primeros éxitos: Pongamos que hablo de MadridCalle Melancolía o Círculos viciosos.
Un año después se publicó La Mandrágora, un disco que recoge una actuación en directo con sus compañeros de escenario Javier Krahe y Alberto Pérez y que tuvo una magnífica aceptación. Sus temas empezaron a aparecer en el repertorio de multitud de figuras consagradas como Ana BelénMiguel Ríos, Javier Gurruchaga, Hilario Camacho, Juan Antonio Muriel (que interpretó Princesa en una edición del Festival de Benidorm) y Los Secretos.
Tras intervenir en la serie de programas Si yo fuera presidente de Fernando García Tola y componer sintonías de televisión (Con las manos en la masa y Esto es lo que hay), en 1984 edita Ruleta rusa y en 1985 (ya con el sello BMG-Ariola) Juez y parte, acompañado del grupo Viceversa. A partir de entonces se disparó su popularidad, sobre todo con la puesta en circulación del disco Joaquín Sabina y Viceversa en directo, en cuya emisión por televisión fue censurado el tema Cuervo Ingenuo, interpretado por Javier Krahe, por su alusión al presidente Felipe González.
Álbumes como Hotel, dulce hotel (1987), El hombre del traje gris (1988) y otros trabajos posteriores fueron dibujando un Joaquín Sabina cada vez más ecléctico, con temas como "Con un par" del álbum Mentiras piadosas (1990), y "Nos dieron las diez" de su siguiente trabajo Física y Química (1992). Esta última canción fue compuesta a medias con los integrantes de Los Secretos; el grupo la grabó también, modificando en parte la letra.
Joaquín Sabina logró atraer la atención de un público más joven que el de su propia generación y consagrarse como digno heredero de un trono ocupado durante décadas por Joan Manuel Serrat. Así lo puso de manifiesto el éxito de sus siguientes trabajos: Esta boca es mía (1994), con su famoso tema "Ruido", compuesto por él y Pedro Guerra; Yo, mi, me, contigo (1996), que se colocó en el número uno de la lista de ventas de Afyve (80.000 copias vendidas en su primera semana en el mercado); Enemigos íntimos (1998), álbum realizado al alimón con Fito Páez, que contiene el tema "Llueve sobre mojado", compuesto e interpretado por ambos; y el memorable 19 días y 500 noches (1999).
En noviembre de 1999 recibió el premio Ondas al mejor artista español, que unió al que ya había merecido como mejor autor pop rock en la primera edición de los premios de la Música de España (1997), creados por la Sociedad General de Autores de España (SGAE) y la Asociación de Intérpretes o Ejecutantes (AIE). Tras una larga gira por España y Latinoamérica para ofrecer a sus seguidores de siempre 19 días y 500 noches, presentó Nos sobran los motivos (2000), un disco doble en directo donde recogió canciones de toda su carrera musical y un nuevo tema inédito, "Rosa de Lima".
En 2001 publicó Ciento volando, libro de sonetos inspirados y dedicados a cineastas, actores, escritores, toreros y cantantes. Después de algunos meses retirado de los escenarios tras sufrir una isquemia cerebral, regresó para grabar un nuevo disco, Dímelo en la calle (2002), y publicar un libro con todo su cancionero, Con buena letra (2002). Al año siguiente presentó el poemario Ciento volando de catorce, del que se vendieron 150.000 ejemplares. También en 2003 editó Diario de un peatón, un doble CD en formato disco-libro en el que se incluyeron algunas rarezas, temas inéditos y caras B.
En septiembre de 2005 presentó el disco Alivio de luto, un trabajo que tuvo varios títulos provisionales (como "Números rojos" o "Doce más una"), y que, en palabras del propio Sabina, es un disco "en torno a asuntos de introspección y meditación". El cantante había sobrellevado dos años de delicada salud que le hicieron pensar en abandonar las giras, pero, plenamente recuperado, continuó su labor con su energía acostumbrada, como se demostró en un recital en el Palacio de Congresos de Madrid, el 20 de diciembre de ese mismo año. En el verano de 2006 volvió a la carga con una gran gira llamada "Carretera y top manta". Ante la polémica suscitada por tal denominación, Sabina se enfrentó con su humor y socarronería habituales a las desmesuradas críticas vertidas por parte de algunos directivos de las discográficas y de las sociedades de derechos de autor.

Fito Páez

(Rodolfo Páez; Rosario, 1963) Músico y compositor de rock argentino, uno de los más destacados de este género en su país. Aficionado desde niño a la música y devoto admirador de The Beatles, ya a los trece años formó su primer grupo: Staff. Con quince años actuaba como solista en varios clubes locales y, más tarde, se integró en la banda de Juan Carlos Baglietto.
Durante un concierto, Charly García se fijó en él y le invitó a formar parte de la que entonces era su banda para suplir a Andrés Calamaro, que se había integrado en otra formación llamada Los abuelos de la nada. Fito Páez contaba apenas diecinueve años, y Charly García era uno de sus ídolos, por lo que obviamente no rechazó tal oportunidad.

Fito Páez
Tras recibir este espaldarazo, grabó y lanzó en 1984 su primer álbum en solitario, Del ´63. Para entonces gozaba ya de una excelente fama como compositor. Un año más tarde llegó Giros, y después (en 1986) La La La, en colaboración con Luis Alberto Spinetta.
La consagración de Páez llegó en 1987, con Ciudad de pobres corazones, álbum dedicado a la memoria de su tía y de su abuela, asesinadas en su Rosario natal. Era un disco más oscuro y profundo que sus predecesores, y la crítica lo encumbró como uno de los mejores del año en Argentina. A finales de ese mismo año tocó como telonero de Sting en el estadio de River, y en 1988 lanzó Ey!, disco grabado a caballo entre Nueva York y La Habana, un auténtico revulsivo para salir de ese paréntesis que representó Ciudad de pobres corazones.
La década de los noventa se inició con la edición de Tercer Mundo (1991), pero el punto álgido de su carrera llegó en 1992, cuando se lanzó El amor después del amor, que a la larga sería su mayor éxito en ventas. Tras la edición del elepé, Páez se embarcó en una extensa y exitosa gira, por lo que la edición de su siguiente larga duración se retrasaría hasta 1994. En ese año salió al mercado Circo Beat, que llegó a ser el segundo disco más vendido en Argentina durante 1995.
Otra larga gira vino después, y hubo incluso una tentativa de la MTV para hacer un unplugged, asunto que finalmente no cuajó por las desavenencias económicas entre Fito Páez y la cadena de televisión. En 1998 editó Enemigos íntimos, junto a Joaquín Sabina, con un excelente tema (Llueve sobre mojado) que le valió excelentes cotas de popularidad en España.
Su siguientes trabajos fueron Abre (candidato al premio Grammy como mejor álbum de rock latino alternativo), y Rey Sol, su decimotercer disco. Debutó luego en el mundo del cine para dirigir Vidas privadas, película para la que contó con la colaboración de su mujer, la actriz Cecilia Roth. En 2003 presentó un nuevo trabajo discográfico con el título de Naturaleza sangre.

Andrés Calamaro

(Andrés Calamaro Masel; Buenos Aires, 1961) Músico argentino. Integrante de conocidas formaciones en Argentina y en España, como Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez, en su importante trayectoria como solista ha destacado como compositor e intérprete ecléctico interesado en numerosos géneros; aunque se le ubica como una de las figuras clave del rock hispano, sus ritmos incorporan desde el folk al tango, pasando por el funk, el blues y el jazz.

Andrés Calamaro
Debutó en el mundo de la música con diecisiete años, como miembro del grupo Raíces, pero su verdadera andadura profesional comenzó en 1981, cuando se integró en Los Abuelos de la Nada, banda en la que permaneció hasta su disolución en 1985. Un año antes había editado Hotel Calamaro, su primer larga duración en solitario. Sin embargo, a los seis meses de editar el disco, la compañía discográfica con la que trabajaba tuvo que cerrar.
En 1985 grabó y editó su segundo elepé, Vida cruel, en el que contó con la colaboración de famosos compatriotas suyos. Después, tras un periodo de tres años colaborando en distintos proyectos, salió a la venta en 1988 su siguiente álbum, Por mirarte, que supuso la consagración definitiva. El cuarto trabajo llegó rápidamente; se tituló Nadie sale vivo de aquí, y con él se cerraba su trayectoria en Argentina.
En 1990 abandonó Buenos Aires para trasladarse a España (país que sólo conocía como turista), donde formó la banda Los Rodríguez. Durante su etapa en este grupo volvió a Buenos Aires (en 1993) para recuperar antiguas grabaciones; de ese material nacería Grabaciones Encontradas (volumen 1) ese mismo año, y Grabaciones Encontradas (volumen 2) un año después.
En 1997, y tras la disolución de Los Rodríguez, Calamaro volvió a grabar en solitario, esta vez en Nueva York y Miami. El resultado fue Alta suciedad, un disco superlativo que consagró el nombre de Calamaro a escala internacional y que sería nominado en los premios MTV latinos por el vídeo de su tema Loco. A este álbum le seguirían Honestidad brutal (1999), El salmón (2001), El cantante (2004) y Regreso (2005). En este último, un disco en directo grabado en el Luna Park de Buenos Aires, hizo un repaso de sus mejores temas como solista.
En mayo de 2006 publicó Tinta roja, un disco en el que recupera los tangos más poéticos de grandes de este género como Carlos Gardel o Astor Piazzolla. En el verano de 2006 se editó un doble disco, titulado ¡Calamaro querido!, en el que se incluyen 25 piezas de la discografía de Calamaro reinterpretadas por otros tantos grupos y artistas españoles y argentinos, entre ellos los Fabulosos Cadillacs, Joaquín Sabina, León Grieco, Niña PastoriFito PáezJulieta Venegas y El Canto del Loco.